La democracia representativa

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Imagen de Filippo Minelli bajo licencia Creative Commons

Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales del manual de Ciencia Política que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

Desde su concepción originaria en el mundo clásico griego en el sentido de gobierno del pueblo, la idea democrática ha conocido diversas modificaciones y reevaluaciones. De este modo no resulta fácil definir la democracia.

¿Cómo definirías tú la democracia? En todo ejercicio de definición en realidad muchos lo que hacen es referirse directamente a la democracia representativa al señalar que en toda democracia los ciudadanos eligen a sus representantes. Se puede afinar más e introducir el concepto de elecciones: la elección de los representantes debe hacerse mediante elecciones por sufragio universal.

Añadimos más cuestiones:

1. En toda democracia los ciudadanos deben poder elegir libremente entre diferentes candidaturas alternativas y, al menos, debe haber dos partidos políticos en competición. Es decir, es importante que los ciudadanos puedan elegir entre alternativas reales en competencia.

2. Los cargos electos lo serán por un período de tiempo determinado, previamente establecido. La elecciones deben ser periódicas para favoreceré la rendición de cuenta y la renovación dinámica de los apoyos de los ciudadanos.

3. Los ciudadanos deben disfrutar de un mínimo de derechos políticos como la libertad de expresión, de reunión y de oposición política.

De este modo la democracia se define, por oposición a otras formas políticas, como la forma de gobierno que refleja los deseos de la mayoría en las decisiones políticas que se van tomando.

Esto implica el gobierno de la mayoría pero, sin embargo, en toda democracia las minorías no deben ser sistemáticamente excluidas, ya que gozan de una serie de derechos.

La oposición derrotada (por definición, entonces, una minoría) debe esperar a la siguiente convocatoria electoral (de ahí la importancia de la caducidad de mandatos) sin impedir que la mayoría y su gobierno lleven a cabo sus funciones.

En resumen, toda democracia es un régimen en el que se respetan las normas, las reglas de juego democrático. En este sentido, la democracia puede definirse también como una forma de gobierno en la que las reglas de juego permiten resolver los conflictos que inevitablemente surgen en la sociedad sin necesidad de recurrir a la violencia.

La democracia griega

Fue en la Grecia clásica donde comenzó experiencia democrática mostrando ya entonces su naturaleza frágil y su carácter proclive a las crisis. Sin embargo, y aún en su época de máximo esplendor, solamente aquellos griegos nacidos de padres ciudadanos de la polis disponían de plenos derechos de ciudadanía, quedan excluidos los extranjeros, los esclavos y las mujeres.

Aristóteles (384-322 a d C) llevó a cabo el primer intento de clasificación de los regímenes políticos utilizando para ello un doble criterio: el número de los que gobiernan y su legitimidad. Habla de monarquía, aristocracia y democracia. Cada una de estas formas podía degenerar en una forma corrupta. Así, la democracia, en cuanto gobierno del demos, degenera en el gobierno del demagogo.

La democracia es el reino de la opinión y, por ello, todos los ciudadanos podían participar en las labores de gobierno (todos tenemos una opinión).

Durante casi dos siglos el gobierno de Atenas fue una democracia directa en la que todos los ciudadanos podían participar directamente de las decisiones políticas y en las deliberaciones que tenían lugar en la asamblea.

Una visión sobre la diferencia entre el principio representativo y el directo. Vídeo obtenido del Canal de Youtube #WHYMAPS

La inexistencia de unos partidos políticos y de una burocracia tal y como la conocemos hoy abría la posibilidad real de participación directa a todos los ciudadanos. Sin embargo, el régimen se basaba, como hemos visto, en un rígido sistema de desigualdad en el acceso a la condición de ciudadanos además en cuestiones económicas de facto (no remuneración de cargos y acceso de los pudientes).

La democracia liberal

Durante el siglo XVIII y principios del XIX las ideas democráticas se desarrollan, principalmente, producto del liberalismo. Los regímenes políticos del mundo anglosajón  partieron de la idea del gobierno constitucional y de la protección de los derechos individuales.

El momento pionero en la consolidación de la democracia tuvo lugar en la Inglaterra del siglo XVII con la victoria del parlamento sobre el monarca en la Revolución de la Gloriosa (1688). A partir ese momento se hace imposible el absolutismo en Inglaterra y la soberanía descansaría, hasta la actualidad, en el rey en el parlamento.

En la práctica supone la aparición, por primera vez en Europa, de un gobierno limitado y una ciudadanía con derechos individuales.

La Declaración de Independencia y la fundación de EEUU recogen principios democráticos y liberales como la igualdad de todos los hombres y sus derechos políticos inalienables. Desde el principio el modelo representativo se impuso en EEUU con una república presidencialista federal.

La Revolución Francesa (1789) tuvo un gran impacto no sólo en Francia sino en toda Europa ya que sus postulados fueron formulados en clave universal. Los más importantes en lo que se refiere a política: la soberanía nacional popular, la ley como expresión de la voluntad general, la separación de poderes, la constitución como garante de los derechos de los individuos…

Democracia representativa

En las democracias modernas no se produce una identificación entre los que gobiernan y los que son gobernados. La gran dimensión de los estados nacionales convirtió en inaplicable el principio de democracia directa tal y como se había aplicado en la Grecia clásica.

Dos tradiciones opuestas surgen tras los procesos revolucionarios del siglo XVIII: el modelo de democracia representativa, cuyos principales valedores serán John Locke y John Stuart Mill y el modelo de democracia directa defendido por Jean Jacques Rosseau.

La aportación radical de Rosseau fue, entre otras, el concepto de voluntad general, según el cual cada ciudadano disponía de un interés colectivo en el bienestar de la comunidad, distinto del interés privado. Por este motivo, el cuerpo de ciudadanos debería actuar como un todo y a probar libremente las leyes que serían aplicadas por igual a todos los ciudadanos.

El pueblo es, por lo tanto, el único soberano legítimo en una sociedad, y la voluntad del conjunto o poder legislativo no puede ser representada por ninguna persona o grupo.

Por este motivo, Rosseau rechazaba el sistema representativo que se estaba abriendo paso en Inglaterra como fórmula de compromiso entre los intereses de la monarquía y los del pueblo.

El problema más obvio de la democracia directa, esto es, una democracia sin la mediación de representantes elegidos, es que parece capaz de funcionar sólo en grupos reducidos o en comunidades pequeñas, tanto en territorio como en población.

En el estado nacional la participación directa tal y como la entiende Rosseau jamás ha tenido existencia y el modelo que se impone será el del gobierno representativo. La representación política es el principio inspirador de los sistemas democráticos actuales.

Complemento a esta artículo: Las condiciones necesarias para hablar de democracia (Robert Dahl).

Referencias

Casado, Y. (1994): «Las democracias» en Pastor, M. (ed): Fundamentos de Ciencia Política. Madrid. McGraw Hill.

Más recursos

– Entrevista a Adam Przeworski sobre cuestiones sobre democracia. Obtenido del canal de Youtube de En Perspectiva

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