La televisión y el análisis del cultivo (Gerbner)

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Imagen de William Hernández bajo licencia CC

Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales de la obra de Gerbner y colaboradores que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

Según George Gerbner y colaboradores, la televisión es la fuente de imágenes y mensajes más extensamente compartida. Es el eje común simbólico del ambiente de generaciones enteras y en el viven su vida.

El análisis del cultivo es una perspectiva de estudio de la comunicación que pretende investigar las consecuencias de crecer y vivir con la televisión (desde 1974).

La televisión es un sistema centralizado para contar historias. Sus dramatizaciones, noticiarios, publicidad y otros programas conforman un sistema relativamente coherente de imágenes y mensajes y los llevan a cada hogar.

Este sistema fomenta desde la infancia las predisposiciones y preferencias que antaño se adquirían a partir de otras fuentes.

Fuente de socialización interclasista

La televisión se ha convertido en la fuente primaria común de socialización e información cotidiana, transcendiendo barreras históricas de movilidad y de cultura.

La televisión se materializa en un ritual diario que las elites comparten con muchos otros tipos de público.

La televisión también difiere de otros medios por su producción masiva centralizada de un conjunto coherente de imágenes y mensajes producidos para poblaciones globales y en su relativamente poco selectiva y casi ritual utilización.

La televisión produce un fomento de concepciones de realidad compartidas por unos públicos que, por lo demás, son muy heterogéneos.

Comparada con otros medios, la televisión ofrece una elección relativamente restringida para una variedad de intereses y de públicos con una amplitud inmensa.

Vídeo procedente del Canal de Youtube de Mynor Colindres

El tiempo del reloj y menor capacidad selectiva

La elección de programas en el público de la televisión depende mucho más del reloj que del programa en sí mismo. Es la idea del prime time.

Además, muchos programas dirigidos a la misma audiencia general son similares en apariencia como por su atractivo.

Cuanto más se ve la televisión, menos selectivo se puede ser. Y lo más popular tiende a reflejar y fomentar ideologías culturales dominantes.

Aquello que con mayor probabilidad cultiva las concepciones estables y comunes de la realidad es el patrón general de la programación al que se exponen regularmente comunidades enteras durante largos períodos de tiempo.

Los espectadores han nacido dentro de este mundo simbólico y no pueden evitar la exposición a sus patrones recurrentes, a menudo varias veces al día.

Indicadores culturales

El grupo de Gerbner ha investigado hasta qué punto el visionado televisivo afecta a las concepciones y las acciones de la audiencia en áreas como el género, las minorías, los estereotipos de rol relacionados con la edad, la salud, la ciencia, la familia, el nivel económico y las aspiraciones, la religión y otras áreas de la vida social.

Las influencias de la televisión en la composición y la estructura del entorno simbólico son sutiles, complejas y se entrelazan con otras influencias. Se produce una interacción entre el medio y sus públicos.

Sin embargo, el hecho de visionar un determinado programa de televisión puede, en algunos casos, definir el significado de ser mujer, adolescente o miembro de una clase social determinada.

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Imagen de C.G. Megee bajo licencia CC

Universo simbólico de la televisión

El ser humano nace en un entorno simbólico en el que predomina la televisión. Los niños aprenden a ser espectadores años antes que lectores, incluso mucho antes de aprender a hablar.

La televisión conforma y es parte estable de objetivos y estilos de vida. Conecta el mundo del individuo con otro mucho más amplio, el mundo creado por la televisión.

La televisión se convierte en el vehículo principal de participación cultural. La exposición continuada reitera, confirma y cultiva sus propios valores y perspectivas.

La televisión, así, puede ejercer una influencia independiente sobre actitudes y comportamientos a lo largo del tiempo, pero las prácticas concretas y las estructuras de creencias cotidianas también pueden influir sobre los visionados televisivos posteriores.

El cultivo es un proceso continuo y dinámico de interacción entre mensajes y contextos.

A medida que las generaciones sucesivas crezcan con una versión televisada del mundo, las distinciones antiguas y más tradicionales establecidas antes de la era televisiva irán desapareciendo.

Cultura dominante televisiva

La mayoría de culturas están articuladas por corrientes muy diversas, pero esto no es óbice para que existan unos conjuntos dominantes de valores, creencias y prácticas.

Este dominio puede considerarse como un conjunto relativamente común de actitudes y valores que la exposición televisiva intensa tiende a cultivar.

Una exposición intensa a la televisión puede absorber, o incluso aniquilar, las diferencias de perspectiva y de comportamiento.

Se trata de una homogeneización relativa, una absorción de puntos de vista divergentes y una convergencia aparente de miras dispares sobre los patrones televisivos de gran alcance.

Las distinciones anteriores se van diluyendo a media que las generaciones y los grupos sucesivos se encauzan culturalmente en la versión televisiva del mundo.

Las lecciones repetitivas que aprendemos de la televisión desde nuestra infancia pueden convertirse en la base de una opinión más amplia acerca del mundo, con lo cual podemos convertir la televisión en una fuente importante de valores generales, ideologías y perspectivas, así como de creencias e imágenes.

En resumen, la televisión se impone en el entorno simbólico. El análisis del cultivo se centra en las consecuencias de la exposición ante sus patrones recurrentes de historias, imágenes y mensajes.

La televisión se ha convertido en el entorno común de interacción con la mayoría de actividades que pensamos y ejecutamos. El estudio de sus dinámicas nos ayuda a comprender las fuerzas de cohesión social, de dependencia cultural y de resistencia al cambio.

Referencias

– Gerbner, G. et al (1996): “Crecer con la television: perspectiva de aculturación” en Bryant, J. y Zillmann, D. (comps): Los efectos de los medios de comunicación. Investigaciones y teorías. Barcelona. Paidós.

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