Una reelaboración de «usos y gratificaciones» (Markus Prior)

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Mi ejemplar del libro de Prior. Imagen propia distribuida bajo licencia Creative Commons

Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales de la obra de Markus Prior que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

Markus Prior en su libro Post-Broadcast Democracy destaca la importancia que tienen las preferencias de los ciudadanos sobre los diferentes contenidos de los medios de comunicación a la hora de estudiar el comportamiento político.

Por este motivo los estudios electorales no deberían llevarse a cabo sin tener en cuenta el rol que desempeñan los medios de comunicación.

Prior establece un modelo de “aprendizaje político condicionado”. Lo explicamos:

Debido a la fragmentación de los sistemas de comunicación con la irrupción de la TDT, la televisión por cable, los medios on line y sus nuevas posibilidades de emitir cualquier tipo de contenido… la exposición “accidental” de los ciudadanos ha descendido dramáticamente en los últimos tiempos.

De este modo se insinúa que el ecosistema mediático imperante en una sociedad estimula el grado de conocimiento político de los individuos de esa sociedad.

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Hace algunos años, cuando el ciudadano apenas disponía de unas cuantas opciones de consumo mediático y, todas ellas, bajo el esquema de televisión generalista (con contenidos dirigidos, aunque por franjas, a toda la sociedad; y sobre todo en lo que respecta a los servicios informativos) la mayor parte de los ciudadanos (incluso los menos interesados en política) de algún modo estaban al tanto de la actualidad política.

Aunque fuese por mera coincidencia (a la hora del almuerzo o de la cena) se exponían a los informativos de televisión y, aunque superficial y no especialmente motivada, su conocimiento del espacio público era muy destacado.

Sin embargo, esta situación cambia cuando se incrementan las posibilidades de elección del público: Conforme cada uno de nosotros podemos elegir qué es lo que queremos ver en cada momento, la programación a la carta, en suma; Prior concluye que el nivel general de conocimiento político de la sociedad desciende dramáticamente.

¿Por qué? Porque el grueso de la ciudadanía elige contenidos que tienen mucho más que ver con el entretenimiento que con la información.

Si en la actualidad deseamos sólo música, sólo cotilleos, sólo deportes, sólo cine… podemos conseguirlo fácilmente. Ya no hay que esperar, por ejemplo, a la hora del comienzo de la película en tal televisión generalista, sino que podemos tenerla cuando queramos y a la hora que queramos.

Y este tipo de elecciones son mucho más numerosas que las que lo que buscan es la información.

Por lo tanto, Prior concluye que a mayor capacidad de elección por parte del receptor, menor conocimiento e implicación política de la ciudadanía.

Se produce la paradoja de que cuanta mayor libertad de elección, cuanto más activo es el receptor en su capacidad de seleccionar aquello a lo que se quiere exponer, menor es la cultura cívica de un país.

Pero, aquellas minorías que sí deciden exponerse a contenidos políticos y de actualidad pueden también, consecuentemente, acceder a un volumen de información mucho mayor y a cualquier hora.

La brecha entre informados y desinformados se vuelve, por lo tanto, enorme.

Pero hay más consecuencias. Para Prior, en la medida en que el grueso de la ciudadanía se implica menos en las elecciones como consecuencia de su mayor capacidad de elección sobre los contenidos de los medios, las elecciones en EEUU desde la década de 1970 son menos volátiles y más marcadas por la identificación ideológica/partidista y, como consecuencia, por la polarización.

Menos volátiles porque los electores menos implicados y, por lo tanto, más predispuestos al cambio de voto van desapareciendo.

Más polarizadas porque los electores que siguen participando, cada vez más, son los más politizados y con un pensamiento e intenciones de voto ya decididas.

Una gran parte de la sociedad está dejando de participar. Y el mundo de la política se va volcando cada vez más hacia los extremos de aquellos que tienen algún tipo de apriorismo fuerte, de identificación marcada y de gran consumo mediático-informativo.

Referencias

Prior, M. (2007): Post-Broadcast Democracy. How Media Choice Increases Inequality in Political Involvement and Polarizes Elections. Cambridge. Cambridge University Press.

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