La crisis de las democracias

En la actualidad parece que la democracia está en crisis. Una crisis que no tiene tanto que ver con el hecho de que exista una alternativa no democrática encima de la mesa. Más bien, me parece a mí, lo que está en discusión es qué tipo de democracia queremos: una democracia de elites o una democracia más “popular”. ¡Sigue leyendo!

Si es cierto que la democracia se enfrenta a una crisis profunda, el bache tiene mucho más que ver con cómo entendemos que debe ser una buena democracia que con la existencia de la propia democracia en sí.

La crisis de la democracia de la primera mitad del siglo XX, en cambio, sí que fue una crisis de modelo. Se discutía sobre si la mejor forma de gobierno era la del gobierno de todos o la del gobierno de uno (o de unos pocos). La Segunda Guerra Mundial, en este sentido, puede entenderse como una guerra entre democracia y totalitarismo.

Pero no es eso lo que sucede en la actualidad. La crisis de la democracia, afortunadamente, no va por ahí. No hay rival para la democracia. Rival externo. Lo que sí existen son visiones de cómo debe ser la democracia. En qué consiste una buena democracia.

La democracia de elites

Hasta hace relativamente poco tiempo el modelo de democracia no se discutía y era aquel en el que la ciudadanía intervenía sólo muy de vez en cuando en los asuntos públicos.

De esta forma, se configura una clase política acostumbrada a tomar las decisiones y una ciudadanía más o menos adormecida, sumida en sus quehaceres particulares. Al margen de la vida pública.

Sucedía algo así como una apropiación del espacio público decisorio por parte de una minoría, de una aristocracia sólo preocupada por su permanencia en el poder.

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Y esto último no lo digo como algo malo, más bien al contrario.

La permanencia en el poder constituía el principal nexo entre clase política y ciudadanía. Aunque los representantes eran los que ejercían el poder, tomaban las decisiones; su permanencia en él dependía del juicio de sus electores.

De esta forma, si se quería permanecer en el puesto convenía contar con un cierto apoyo ciudadano a las decisiones que se iban tomando.

La comunicación política en esta democracia de elites tendría como principal objetivo mucho más la búsqueda de apoyos a decisiones que se toman que la implicación de la ciudadanía en el diseño de lo que debería hacerse en cada momento.

Hacia una democracia “popular”

A partir de la crisis económica de 2008 este modelo de democracia de elites (que en España podemos identificar con la España post Transición) comienza a fracturarse.

El 15-M puede considerarse el precursor de la idea de que la ciudanía puede aportar más. Que existen sectores sociales (jóvenes, mujeres, mayores, precarios, becarios…) huérfanos de representación de intereses. Sectores sociales, además, caracterizados, muchos de ellos, por algos niveles educativos que pueden aportar nuevas ideas.

Sobre el 15-M puedes consultar una publicación académica mía aquí

Sectores sociales, además, muchos de ellos, nacidos ya en la cultura on line en la cual la retroalimentación y la discusión (por superficial que se considere) entra a formar parte ya de su cosmovisión.

La vieja política unidireccional, los viejos modos periodísticos unidireccionales, las viejas relaciones laborales de la presencia… comienzan a mostrar su anacronismo.

¿Dónde estamos?

El populismo, dicho en sentido totalmente neutro, podría considerarse otra manifestación más de esta crisis de la democracia de elites en decadencia.

Imagen de WenPhotos libre de derechos

Si en algo insisten los populismos, tanto de derechas como de izquierdas, es en que el pueblo debe relacionarse de manera distinta con las elites que le gobiernan.

Que el pueblo ha estado desatendido y que es preciso alcanzar un nuevo modus operandi.

Es decir, se cuestiona el “viejo” modelo de democracia de elites. Pero, ¿cuál es la alternativa? ¿En qué consistiría un nuevo modelo de democracia “popular”?

Podríamos pensar que las propuestas populistas (en España de Vox y Podemos, por ejemplo) lo que hacen es no tanto proponer cambios profundos en la relación representante-representado. Más bien tendrían que ver con una retórica diferente.

Quizá el sistema institucional en el que operan estos partidarios de la democracia “popular” esté diseñado para el elitismo. Al fin y al cabo, las instituciones democráticas nacen a partir del modelo liberal de democracia.

Ciudadano reactivo

Lo que parece claro es que en la actualidad los ciudadanos ya no están tan dormidos como antes, como en las democracias de elites.

O, ¿cómo podemos explicar el ascenso de nuevos partidos, movimientos y candidatos?

El voto reactivo podría explicar estas nuevas dinámicas. Cada vez es más “sencillo” llegar al sistema político (Podemos, Ciudadanos y ahora Vox en España), aunque no está nada claro hasta cuándo podrán estas formaciones permanecer dentro del sistema.

Es decir, estos partidos surgen como protesta. Pero, cuando tengan que afrontar las soluciones, el toro por los cuernos, quizá su propuesta de democracia “popular” se vuelva más discutible o poco atractiva. O se transforme en una versión modificada de la democracia de elites de toda la vida. ¿Qué opináis?

¡¡¡Salud y ciencia!!!


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– Imagen de portada de Free-Photos libre de derechos.

4 comentarios en «La crisis de las democracias»

  1. Desde mi punto de vista y de acuerdo al texto leído puedo interpretar que en este país lo que se necesita es una democracia inclusiva y participativa por el sentido que estas elites siguen enfocadas en el sistema político en función de sus intereses, acostumbradas aun esquema de privilegios que ellas mismas han construido para beneficiarse de los mismo. por otro lado la democracia popular que es la forma de organización política de una sociedad en donde de acuerdo a las condiciones históricas es como una dictadura donde se tienen que seguir ciertos lineamientos no me parece factible, por eso mi postura consiste en que lo ideal es poseer una democracia inclusiva y participativa de tal manera que las cosas se ganen por méritos y no por palanca o merecimientos como suele suceder en distinto lugares del territorio colombiano.

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  2. Muy buenas tardes. Lo que puedo yo interpretar del texto anterior es que Colombia tiene un problema sobre cuál es la manera adecuada para goberna. Durante muchos hemos visto como se gobierna para el beneficio de unos pocos y no para el pueblo. Dicho esto, ¿qué necesita Colombia? Se necesita que se apliqué lo que dice extacamente la palabra «Democracia». Donde de verdad la ciudadania tenga la voz de las desiciones de páis, que seamos participe de todo. En conclusión ya hemos sufrido mucho durante muchos años y no necesitamos populismos, ni promesas de un día, necesitamos que nos tomen en cuenta a la hora de de las deciones de este páis.

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  3. Buen día.
    por mi parte quiero referirme al tema como una muestra natural de un problema que resulta estructural y fundamental desde nuestros orígenes y evolución como sociedad «si cabe el termino», justamente me parece curioso sugerir una opinion como colombiano con un texto que hace alusión a la política española, donde claramente tenemos escenarios muy diferentes pero cruzados en la historia y hoy transversalizados desde la globalización.
    me parece pertinente que mi opinión se ajuste a los problemas que me atañen como ciudadano de un pís que fue colonia justamente de España y que heredo desde el eurocentrismo nuestra crisis política e imposiciones de democracias como formas ideales de gobierno inconcebibles en nuestro entorno.
    creo que es necesario la construcción de una identidad propia, critica y participativa que rompa modelos eurocentristas y recoja nuestra cultura, que existía desde antes de la colonia.

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  4. Buen día.
    por mi parte quiero referirme al tema como una muestra natural de un problema que resulta estructural y fundamental desde nuestros orígenes y evolución como sociedad «si cabe el termino», justamente me parece curioso sugerir una opinion como colombiano con un texto que hace alusión a la política española, donde claramente tenemos escenarios muy diferentes pero cruzados en la historia y hoy transversalizados desde la globalización.
    me parece pertinente que mi opinión se ajuste a los problemas que me atañen como ciudadano de un pís que fue colonia justamente de España y que heredo desde el eurocentrismo nuestra crisis política e imposiciones de democracias como formas ideales de gobierno inconcebibles en nuestro entorno.
    creo que es necesario la construcción de una identidad propia, critica y participativa que rompa modelos eurocentristas y recoja nuestra cultura, que existía desde antes de la colonia.

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