Campaña sin temas

En una campaña electoral lo normal es que se discuta sobre temas de debate. Sobre lo que sería bueno legislar, los problemas que gestionar, los asuntos que tratar… Eso sería lo normal en una campaña normal de unas elecciones normales. Pero lo que tenemos por delante hasta el 10 noviembre nos es, por así decirlo, normal

En la Universidad trabajo utilizando una perspectiva de análisis muy concreta para tratar la relación entre medios de comunicación, ciudadanos y sistema político. Es la denominada, en inglés, teoría de agenda-setting. Lo siento, sé que suena un poco snob así, dicho en extranjero. Pero es que no hay una traducción aceptada más allá de «teoría del establecimiento de la agenda por parte de los medios de comunicación».

Imagen de Sabine van Erp libre de derechos

Esta teoría se basa en un supuesto básico: los medios de comunicación tienen como principal función seleccionar los temas que en cada momento van a ser importantes. Estos temas son trasladados a la gente, los ciudadanos los van a conocer y se van a formar una opinión sobre ellos.

En la Unidad Docente en Comunicación tenemos toda una sección dedicada a esta teoría. En total son unos 11 artículos. ¡Consúltalos!

Os cuento todo este rollo porque creo que la pre campaña y campaña electoral que tenemos por delante no van a ser normales. Normales en el sentido de que no se van a tratar los temas de preocupación de los ciudadanos.

En los barómetros mensuales del CIS se incluye siempre una pregunta que indaga sobre las principales preocupaciones de la gente. En la jerga especializada la denominamos «agenda pública». Si abrís, por ejemplo, el enlace «Resultados_PDF» del barómetro de julio 2019 y os vais a la pregunta 9 podréis ver a la parte de la encuesta a la que me refiero.

Mi hipótesis es que ninguna o muy pocas de estas preocupaciones van a estar presentes en la campaña.

Quizá la cuestión catalana, que se está reavivando por detenciones y futuras resoluciones judiciales. Pero poco más. Como mucho cuestiones políticas como la corrupción o lo que el CIS denomina «los políticos» para referirse a la desconfianza ciudadana para con la clase política.

La campaña estará huérfana de temas sustantivos como el paro, la educación, la sanidad, la corrupción, la inmigración o la vivienda.

Se hablará poco de ello. Casi nada. Pero… entonces…. ¿de qué rayos se va a hablar en la campaña?

Imagen de annca libre de derechos

Pues yo creo que de una suerte de temas de campaña autorreferenciales a la propia política. A mí me gusta denominarlos “meta temas”.

Estos meta temas no son sino cuestiones del estilo: con quién se va a pactar, dan las cuentas para gobernar, gobernar con este o con aquel, ese líder o aquel otro va a pactar, no va a ser capaz de pactar, el bloque va a pactar, la derecha esto, la izquierda aquello…

Yo creo que, si añadimos una campaña así, sin temas sustantivos que importen a la gente, con meta temas que no harán más que dar el coñazo; a la desafección que la propia repetición electoral trae consigo, la cosa se pone peligrosa.

Mala cosa y poca solución. Pero se me ocurre una. Un remedio que tiene que ver con un repertorio de comunicación política, recuperado en las elecciones de 2008, y en la actualidad convertido en un rito de campaña: los debates electorales. ¿Se os ocurre por qué? Os dejo con la intriga hasta la semana que viene.

¡Salud y ciencia!


– Más artículos interesantes en nuestro blog y, sobre todo, en las Unidades Docentes de Comunicación y Ciencia Política:

– Unidad docente de Comunicación: https://goo.gl/ZjN8Gw 

– Unidad docente de Ciencia Política: https://goo.gl/ksCqqp 

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