Cómo sobrevivir a la campaña

No sé si os pasará a vosotros. Pero en mi círculo de amigos y conocidos el descontento para con la política es notable. Catedralicio. Nunca había visto una situación así, ni en los peores años de la pasada crisis. Parece un clima peligroso para encarar unas elecciones… Hoy os ofrezco unas pautas para sobrevivir a la campaña y llegar cuerdos al 10 de noviembre. No sé si funcionarán…

El texto de hoy podría catalogarse de servicio público. Una ambulancia política con la sirena a todo meter. Aquellos que aún no hayáis «muerto«, quizá os interese esta medicina. Pero sé que para muchos llego demasiado tarde

A los supervivientes os propongo la siguiente medicación: Afrontar la campaña y la cita electoral del próximo domingo 10 de noviembre mediante cuatro píldoras. Todas ellas drogas muy fuertes: 1) Desafección 2) Relación inicial de fuerzas 3) Política de bloques intacta y 4) Tematización de la campaña.

Si no quieres seguir leyendo -cosa que entendría perfectamente- siempre puedes reproducir el siguiente vídeo:

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¿Aún ahí? ¡Bien! Seguimos, entonces…

1) Desafección

Estamos ya en precampaña y la cosa no pinta bien. La gente está más que harta. Esta es la primera pauta de cara a las elecciones que tenemos por delante. Seguro que habéis visto cientos, pero os pongo aquí algunos de los memes de Internet que he recibido en mis grupos de WhatsApp:

Tal es el clima de decaimiento y hastío que también he estado recibiendo ciertos vídeos alertando sobre las consecuencias de no acudir a votar. El mejor ejemplo el siguiente:

Vídeo obtenido de Canal 5 Radio

El miedo a la abstención está ahí, desde luego. Sobre todo, si, como parece probable, tal abstención no se reparte de manera igual entre la población de votantes. Es decir, si se acumula en mayor medida en unos grupos que en otros.

Lo más plausible, aunque la propia campaña podría hacer cambiar las cosas, es que los más desanimados y decepcionados se encuentren en la izquierda y entra los jóvenes. Habrá que ir viéndolo.

2) Relación inicial de fuerzas

El domingo 22 de septiembre fue un día de sobredosis de encuestas en la prensa. Que yo recuerde publicaron este tipo de estudios El País, La Vanguardia y El Español. Pero casi seguro que muchos más. Acúdase a San Google.

Lo que saco en limpio es lo siguiente:

Al alza: El bipartidismo clásico. PP y PSOE, por este orden, vamos.

El Partido Popular obtuvo en las elecciones de abril un resultado desastroso. Ahora sólo puede mejorar. Ha tocado suelo, parece. Además, puede ser refugio de mucho elector conservador desencantado de Cs y VOX.

El PSOE, igual que el PP, puede resultar un lugar más seguro que otros para que al final haya gobierno. Muchos votantes, tanto de Cs como de UP, podrían verlo así.

A la baja: Los demás. Los nuevos: Cs, UP y VOX.

El que peor parece tenerlo es el partido de Albert Rivera, Ciudadanos, que perdería apoyos, sobre todo, a favor del PP. También es probable que hacia el PSOE. Como le sucedió a UP en 2015, el no sorpasso al PP en abril podría estar pasando factura. Ya se sabe, el que no remata termina devorado.

Unidas Podemos me parecía la que peor lo tenía en este escenario de repetición electoral. Sin embargo, los sondeos no la maltratan. Aunque en los últimos días ha vuelto Errejón… No pinta bien. Más incertidumbre.

VOX, para mí, es una incógnita. Es probable que pierda apoyos a favor del PP y es probable también que se “tire al monte” para evitarlo. Van a darnos la campaña. Seguro.

3) Política de bloques

Pero lo más divertido de todo -modo ironía “on”- es que después de repetir unas elecciones por segunda vez y darle mil vueltas al cotarro, lo más probable es que, más o menos, todo quede igual.

Imagen de jplenio libre de derechos

Parece más que factible esperar un inicio de año con nuevas negociaciones.

Lo más probable es que, otra vez, tengan por protagonistas a partidos de izquierda. Pero puede que no. La negociación en las derechas (el maliciosamente denominado «trifachito») o la intersección centro-izquierda con centro-derecha también podrían estar ahí.

Sea como fuere, y tal y como sucedió en 2016, es probable que estemos haciendo el tonto y todo quede como estaba. ¿Se os ocurre una idea más idiota de molestar al personal?

En 2016 fue necesario acuchillar a Pedro Sánchez para que hubiese gobierno. ¿En 2020, qué pasará?

4) Tematización de la campaña

Como sucedió en 2016 es probable que los temas de campaña se tiñan de meta política. Es decir, que lo que salga en la tele, redes sociales, mítines y demás tenga mucho más que ver con cuestiones como con quién se va a pactar que con economía, paro, educación o sanidad, por ejemplo.

Si esto se produce, súmese al cabreo generalizado el personal del que ya hemos hablado y el resultante podría ser más desafección y más abstención.

Hasta aquí, que esto ya se alarga, las pautas que me parecen útiles para entender lo que pasa y para evitar tirarnos por la ventana.

¡Salud y ciencia!


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