El periodismo carroñero

¿Qué opinión os merece el tratamiento de ciertas televisiones de los sucesos en torno al rescate del cuerpo del niño Julen? ¿El interés humano justifica esta cobertura extrema? ¿Se han pasado de la raya, entrando de lleno en un tipo de periodismo amarillista y de morbo?

El caso del rescate de Julen se ha convertido en el acontecimiento mediático de los últimos días en España, probablemente del año. En el enlace de arriba podéis profundizar en el suceso, y también “googleando” un poco. La Red está llena de alusiones al triste suceso.

Resumiendo mucho y sin entrar en detalles: Un niño de dos años se cae a un profundo pozo en Andalucía y durante días las autoridades se afanan en rescatar su cuerpo, tarea harto difícil dado lo accidentado del terreno. El resto, se parece mucho a la trama principal de la película de Billy WilderEl gran carnaval“.

¿Periodismo de interés social o morbo?

El debate que queremos abordar aquí no tiene tanto que ver con el suceso de Julen en sí, sino, más bien, con el tratamiento mediático que se le está dando al caso.

La cuestión está levantando ampollas. Y muchas críticas a la cobertura de canales de televisión como Telecinco y Antena 3. Os pongo aquí algunos ejemplos:

Telecinco genera rechazo por su excesiva cobertura del caso Julen: “Parad ya, por favor, no tenéis medida?

Vertele, 27/01/2019

Duras críticas a Sálvame por tratar el rescate de Julen, el niño atrapado en un pozo

ABC, 26/01/2019

El suceso se ha convertido en el acontecimiento mediático del nuevo año, con cifras de audiencia muy importantes.

Para los más críticos, esta circunstancia ha sido aprovechada por las televisiones y algunos medios digitales, para realizar una extensa cobertura del suceso con el único objetivo de ganar cuota de pantalla.

Se ha hablado, incluso, de la transformación del triste rescate del cuerpo del niño de dos años como un reality show en toda regla, hasta el punto que algunos artículos han terminado por sostener que “España tiene la tele que se merece: sobre morbo falta periodismo”.

¿Justifica la historia de Julen una cobertura de horas y horas de televisión o se están aprovechando ciertos medios de dolor ajeno para hacer caja?

El morbo en el periodismo

Yo me inclino a pensar que, más bien, estamos ante un claro caso de amarillismo y búsqueda gratuita del morbo.

La principal prueba la constituye, a mi juicio, el caso de Telecinco. Aunque no ha sido el único medio que ha tomado el rumbo del morbo.

Imagen de MichaelGaida libre de derechos

Bajo mi punto de vista, interrumpir la programación para hacer una serie de especiales sobre el rescate del cuerpo del pequeño, ya de por sí, demuestra una intención más bien carroñera. O, ¿acaso horas y más horas de televisión sobre el evento, aportan al telespectador información nueva sobre lo que está pasando?

Yo creo que no.

Es más, la crónica de sucesos de lo que pasa se puede despachar en sólo unos minutos. Pero ciertos canales de televisión le dedican horas y horas.

¿Cómo se “rellena” ese tiempo? Y la palabra, “rellenar” cobra su máximo sentido aquí.

Quizá tengamos que hacer una profunda reflexión. Pero de ambos lados. No sólo se debe señalar a ciertos medios de comunicación, que se han comportado, desde luego, de una forma miserable.

También debemos mirar hacia nosotros mismos. Las cifras de audiencia así lo indican. Esos programas han tendido un seguimiento brutal.

Y ello constituye el principal incentivo para que sigan haciéndose. Para estirar un suceso hasta niveles inhumanos. Para exhibir el dolor ajeno de forma vergonzosa.

¿Qué podemos hacer?

Como suele decirse en redes sociales, “Don’t feed the troll”. No des de comer al troll. Es decir, quizá, desde el lado de la demanda, de todos nosotros, podemos hacer mucho más que llevarnos las manos a la cabeza.

Imagen de OpenClipart-Vectors libre de derechos

Dejar de ver esos programas miserables, estos medios de comunicación miserables. Indicar, con el ladeo de nuestras cabezas, que queremos otro periodismo. Porque muchos programadores sólo entienden ese lenguaje. El de la abundancia o falta de audiencia. Así de triste.

Lamentablemente, una parte importante de nuestro periodismo sólo entiende estos términos. El periodismo, para ellos, es una cuestión de hacer caja, al margen de su función social o sus valores.

Quizá el esquema pudieres ser éste: dejar de ver estos programas, hundirlos en el fondo de las cuotas de share y, al mismo tiempo, reflexionemos sobre los aficionados a la carroña. Sobre nosotros mismos y nuestras miserias más internas.

¡Salud y ciencia!


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