Encuadrando el futuro gobierno

Después del anuncio del pre acuerdo para formar un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos llega el momento del “encuadre”. Es decir, de relacionar ese hipotético ejecutivo con toda una red de elementos significativos de apoyo o de oposición. Y, todo ello, para que cada uno de nosotros nos mostremos a favor o en contra de su formación. Ha comenzado la batalla…

La teoría de marcos, teoría del encuadre o, directamente escrito en inglés, framing; es un modo de entender cómo se organizan los movimientos sociales y los flujos de opinión.

Bajo su óptica, los movimientos sociales, para lograr la movilización de la gente en torno a un tema, deben establecer un común denominador entre sus diagnósticos sociales, sus motivaciones y sus atribuciones de responsabilidad y las de los ciudadanos.

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Esta manera de entender la construcción de la realidad (a través de marcos de sentido) ha sido aplicada al mundo de la comunicación y el debate público. Resulta de mucho interés para analizar las diferentes visiones que, ahora mismo, circulan sobre la conveniencia o no de que el gobierno PSOE-UP salga adelante.

Es decir, los medios de comunicación hacen circular una serie de marcos sobre lo que está pasando.

Por un lado, se encuentra el marco de la “oportunidad histórica” y, rivalizando con él por nuestro favor, el del “gobierno Frankenstein”. Veámoslos un poco más de cerca.

Este gobierno es una “oportunidad histórica”

La repetición electoral del pasado 10 de noviembre (las anteriores se celebraron el 28 de abril) tuvo mucho que ver con la histórica desconfianza entre las izquierdas. El PSOE y Unidas Podemos no fueron capaces de ponerse de acuerdo para que la legislatura echase a andar.

Mucho se discutió sobre si la mejor fórmula hubiese sido un gobierno de coalición o un apoyo del partido de Pablo Iglesias desde fuera. Pero el caso es que la cosa no fructificó y los ciudadanos tuvimos que volver a las urnas.

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Al poco de conocerse los resultados de las elecciones, PSOE y UP ya se habían puesto de acuerdo. No se sabe muy bien el motivo, que puede ser múltiple: El miedo a unos terceros comicios, el ascenso de la ultra derecha, la pérdida paulatina de apoyos, la desafección ciudadana

Sea como fuere, aquí estamos. A las puertas de un gobierno de coalición entre socialistas y podemitas. Parece que las tesis de Pablo Iglesias (gobierno de coalición) terminaron imponiéndose.

Ahora lo que toca es encuadrar este nuevo gobierno. El día de la firma del pre acuerdo, el propio Iglesias utilizó la palabra «histórico», «oportunidad histórica». Pedro Sánchez también intervino apelando a la urgencia del entendimiento para sacar a España del colapso.

Cosas que pasan, aquel acuerdo imposible en abril se vuelve ahora histórico, urgente y necesario. Para que luego haya por ahí opinadores que sigan sosteniendo que la repetición electoral no ha servido para nada. Ha posibilitado que las izquierdas se den cuenta, a base de un tenue pero continuo desgaste electoral, que conviene que se pongan de acuerdo y gobiernen. Para poner en marcha, entre otras cosas, intensas políticas sociales.

Otra dimensión de la “oportunidad histórica” que destaca este encuadre tiene que ver con que estamos ante el primer gobierno de coalición a escala nacional y, por añadidura, el primer gobierno de coalición de izquierdas.

Este gobierno es un “gobierno Frankenstein”

Los encuadres suelen presentarse de forma antagónica. Y, así, describir el debate público. De este modo, el encuadre contrario al que acabamos de presentar toma la forma de la mundialmente conocida criatura creada por Mary Shelley.

Frankenstein es una metáfora de la irresponsable aspiración humana por superar a la propia naturaleza. A los límites de la naturaleza, como es la muerte. Es una crítica al constructivismo revolucionario.

Pero Frankenstein aplicado al gobierno PSOE-Unidas Podemos hace referencia, también, a la unión antinatural de tendencias diferentes y contradictorias. Y esta característica se acentúa si añadimos en la ecuación a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

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Se trataría, por lo tanto, de un gobierno incoherente, conformado -como en el caso del cuerpo de Frankenstein- por partidos diferentes, mal cosidos, contradictorios, contrahechos. Nada bueno puede salir de ahí.

La única solución sería que el PSOE despertase de su error, abandonase la idea de gobernar con los radicales, y fuese a parar a las manos de un Partido Popular encuadrado no sólo como el salvador de la patria, sino como una formación coherente y moderada.

Debate público: ¿un histórico Frankenstein?

El debate público sería, siguiendo la teoría de marcos, justamente esto. La circulación entre los distintos grupos sociales de estos dos encuadres. Los ciudadanos conocerán estas formas de entender la problemática de la formación del gobierno y terminarán por acercase más a una que a otra. Y así se origina la opinión pública.

¿Tú qué opinas? ¿Te parece convincente esta forma de entender el debate en una sociedad democrática? ¿Eres más partidario del encuadre “histórico” o del “gobierno Frankenstein?

¡Salud y ciencia!


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