Naciones y nacionalismo en Ernest Gellner

Mi ejemplar de Naciones y nacionalismo de Gellner. Imagen propia bajo licencia CC

Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales de la obra de Ernest Gellner que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

El nacionalismo es un principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política.

Y el sentimiento nacionalista, para Gellner, es el estado de enojo que suscita la violación del principio o el de satisfacción si lo que se logra es la realización de la nación. Movimiento nacionalista es aquel que obra impulsado por un sentimiento de este tipo.

El nacionalismo es una teoría de legitimidad política que sostiene que los límites étnicos no deben contraponerse a los políticos, y especialmente que no deben distinguir a los detractores del poder del resto de un estado dado.

Sin embargo, Gellner sostiene que en la tierra existen gran cantidad de naciones potenciales pero el planeta no puede albergar más que un número limitado de unidades políticas autónomas e independientes.

Es decir, no todos los nacionalismos están en condiciones de verse realizados en todos los casos y al mismo tiempo.

No todas las sociedades están provistas de un estado. A ello sigue inmediatamente que el problema del nacionalismo surge en sociedades “desestatalizadas”. El nacionalismo, cree Gellner, sólo emerge en situaciones en las que la existencia del estado se da ya por supuesta.

La nación

Hay que tener en cuenta que tener una nacionalidad no es un atributo inherente al ser humano, pero hoy en día ha llegado a parecerlo.

De hecho, las naciones, al igual que los estados, son una contingencia, no una necesidad universal. Ni las naciones ni los estados existen en toda época y circunstancia.

Por otro lado, tampoco estado y nación están hechos el uno para el otro. Sin embargo, el nacionalismo suele sostener que el uno sin el otro son algo incompleto y trágico.

Pero antes de fusionarse, estado y nación nacieron de manera independiente el uno del otro. El estado nace sin la ayuda de la nación y también hay naciones que han emergido sin las ventajas de tener un estado propio.

Gellner establece dos elementos interesantes en relación con la nación. Sostiene que:

– Dos individuos son de la misma nación si y sólo si comparten la misma cultura, entendiendo por cultura un sistema de ideas y signos, de asociaciones y de pautas de conducta y comunicación.

– Dos individuos son de la misma nación si y sólo si se reconocen como pertenecientes a la misma nación. Es decir, para Gellner, las naciones hacen al individuo, las naciones son los constructos de las convicciones, fidelidades y solidaridades de los individuos.

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La era del nacionalismo

Las sociedades pre modernas, de corte agrario, no propician en absoluto, para Gellner, el principio nacionalista, la convergencia de las unidades culturales y políticas y la homogeneidad y comunicación escolar de la cultura dentro de cada unidad política.

La era de la transición al industrialismo estaba abocada también a ser la era del nacionalismo, un período de reajuste turbulento en el que las fronteras políticas y culturales habrían de modificarse para satisfacer el nuevo imperativo nacionalista.

Pero el nacionalismo no sólo se relaciona con la era industrial. También con la Reforma. Para Gellner existen muchos indicios de tal relación. La insistencia de la Reforma Protestante en la alfabetización y la cultura escrita, su hostilidad hacia el monopolio del clero, su individualismo y su vínculo con las poblaciones urbanas son factores que convierten a la Reforma en algo que anuncia características y actitudes sociales que produce la era nacionalista.

La capacidad del nacionalismo para convertirse en una fe más abstracta, presidente de una comunidad anónima de creyentes iguales, pudo consolidarse bajo las circunstancias del mundo moderno.

Asimismo, Gellner sostiene también el vínculo del nacionalismo con procesos como el colonialismo, el imperialismo y la descolonización. El surgimiento de la sociedad industrial en Europa Occidental tuvo como consecuencia la práctica conquista del mundo por las potencias y, a veces, poblaciones colonizadoras europeas.

Definiendo la nación

Cualquier definición de nación en términos de cultura común nos proporcionará asimismo una pesca abundante. La historia del ser humano está y seguirá estando bien provista de diferenciaciones culturales.

La gran, pero válida, paradoja es la siguiente: las naciones sólo pueden definirse atendiendo a la era del nacionalismo, y no, como pudiera pensarse, a la inversa. La era del nacionalismo no es la simple suma del despertar y la afirmación política de tal o cual nación.

Lo que ocurre, para Gellner, es que cuando las condiciones sociales generales contribuyen a la existencia de culturas desarrolladas estandarizadas, homogéneas y centralizadas, que penetran en poblaciones enteras, surge una situación en la que las culturas santificadas y unificadas por una educación bien definida constituyen prácticamente la única clase de unidad con la que el ser humano se identifica.

Es en estas condiciones, y sólo en estas condiciones, recalca Gellner, cuando puede definirse a las naciones atendiendo a la voluntad y la cultura y, en realidad, a la convergencia de ambas con unidades políticas.

En estas condiciones el ser humano quiere estar políticamente unido a aquellos, y sólo a aquellos, que comparten su cultura.

Es entonces cuando los estados quieren llevar sus fronteras hasta los límites que define su cultura y protegerla e imponerla gracias a las fronteras marcadas con su poder. La fusión de voluntad, cultura y estado se concerté en norma.

Es decir, para Gellner, el nacionalismo engendra las naciones, no a la inversa. Para Gellner el engaño y autoengaño básicos que lleva a cabo el nacionalismo consiste en que el nacionalismo es esencialmente la imposición general de una cultura desarrollada a una sociedad en que hasta entonces la mayoría, y en algunos casos la totalidad, de la población se había regido por culturas primarias.

Esto implica la difusión generalizada de un idioma mediatizado por la escuela y supervisado académicamente. Supone el establecimiento de una sociedad anónima e impersonal con individuos atomizados e intercambiables que mantiene unidos una cultura común.

Para Gellner, este proceso es lo que ocurre en la realidad. Sin embargo, esto es exactamente lo contrario de lo que afirma el nacionalismo y de lo que creen a pies juntillas los nacionalistas.

El nacionalismo suele conquistar en nombre de una supuesta cultura popular. Extrae su simbolismo de la existencia sana e inmaculada del pueblo.

Cuando los que rigen y representan a este pueblo son los representantes de una cultura desarrollada distinta, cuya opresión puede combatirse mediante la resistencia cultural o la guerra de liberación nacional, hay cierta dosis de verdad en la presentación que de sí hace el nacionalismo.

Si éste prospera, elimina la cultura desarrollada extraña, pero no la reemplaza por la antigua cultura primaria local, sino que resucita o inventa una cultura desarrollada local (alfabetizada y transmitida por especialistas) propia que conserva algunos puntos de contacto con los primitivos modos de vida y dialectos populares locales.

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Las barreras de comunicación

Las barreras de comunicación es uno de los dos principios más importantes de escisión que determinan el surgimiento de nuevas unidades cuando nace el mundo industrial con su sistema de pulmones artificiales culturales aislados.

Es el principio de barreras de comunicación, barreras que están basadas en las culturas pre industriales anteriores. Pero es un principio que opera con una fuerza especial durante el período inicial de la industrialización.

El otro principio, de igual importancia, podría llamarse el de los inhibidores de entropía social.

Entropía social e igualdad

La transición de la sociedad agraria a la industrial tiene, para Gellner, cierta naturaleza entrópica, supone un desplazamiento desde un patrón establecido (sociedad agraria) a una aleatoriedad sistémica (sociedad industrial).

En la sociedad moderna, el papel de la cultura ya no es resaltar, poner de relieve y dotar de autoridad a las diferentes estructuras dentro de la sociedad. La tarea del sistema es la de producir miembros de la sociedad responsables, leales y competentes, que ocupen puestos dentro de ella sin depender de lealtades faccionarias a subgrupos de la comunidad.

Algo “entropífugo” es un atributo que tiene una acusada tendencia a no diseminarse uniformemente por la sociedad, ni siquiera con el paso del tiempo desde el establecimiento inicial de una sociedad industrial.

Así, los rasgos entropífugos constituyen un problema muy grave para la sociedad industrial. En la sociedad agraria ocurría casi lo contrario.

El acceso diferenciado a la lengua o cultura de un centro político y económico más avanzado que se alza frente a los nativos de culturas periféricas y que les empuja, junto con sus líderes, a un nacionalismo cultural y finalmente político, no cabe duda de que es algo que se oponer a la entropía.

En cambio, si su lenguaje (o una versión estandarizada y simplificada de uno de sus dialectos) se convierte en el lenguaje educativo, burocrático y comercial de un estado nacionalista que alcanza su independencia, estas desventajas específicas desaparecerán y sus características culturales dejarán de ser entropífugas.

Otra forma de solucionar el problema es a través de la asimilación. El elemento entropífugo deja de serlo a través de su asimilación en la cultura y lengua dominantes.

Si en realidad el problema es una quiebra de comunicación, Gellner sostiene que se puede solucionar mediante un nacionalismo triunfante, mediante la asimilación o mediante una mezcla de ambos.

Pero hay formas de entropifuguidad que producen unas fisuras sociales que no pueden evitarse por el simple recurso a hacer desaparecer las barreras de comunicación y en el que la opción de la asimilación a través de la educación resulta imposible.

En ellas hay algo más que una barrera impeditiva de la comunicación. No todas las inhibiciones de la entropía se deben sin más a la falta de comunicación. Por otra parte, las inhibiciones de la entropía que no se deben a meras carencias comunicativas y que no se pueden arreglar ni con la asimilación a la plataforma dominante ni mediante la creación de una plataforma independiente que utilice el medio nativo de los recién llegados son, a su vez, más trágicas.

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La religión

En el mundo agrario, sostiene Gellner, la cultura avanzada coexiste con culturas primarias y necesita de una iglesia para sostenerla. En el mundo industrial predominan las culturas avanzadas, pero lo que necesitan es un estado, no una iglesia, y además un estado cada una de las distintas comunidades.

Esta es una de las posibles formas de sintetizar el surgimiento de la era nacionalista.

Cuando antes de emerger el nacionalismo es la religión la que caracteriza con bastante exactitud a la totalidad de los desposeídos, las culturas avanzadas tienden a convertirse en la base de las nuevas nacionalidades.

En estos casos lo que nace es una nueva nación, que se caracteriza como la totalidad de los adeptos de un credo determinado dentro de un territorio también determinado.

En resumen…

La era agraria de la humanidad es un período en el cual unos pocos saben leer y la mayoría no, mientras que la era industrial es una era en la que todos saben leer y deben hacerlo. En la era agraria las culturas avanzadas alfabetizadas coexisten con culturas primarias o populares orales.

En el período de transición entre las dos eras se produce el hecho de que antiguas culturas primarias se convierten en culturas avanzadas de nuevo cuño, pero también puede ocurrir que éstas se inventen, se re-creen por voluntad política y mediante la ingeniería cultural.

Estas culturas se toman de un pasado lejano que se reúne para crear algo que en realidad es completamente nuevo.

Por otro lado, las culturas desarrolladas que logran pasar el período de transición dejan de ser el medio y el sello de una clerecía o de una corte para convertirse en el medio y emblema de una nación.

Absolutismo, industrialismo y nacionalismo

Cuando el sostén de una comunidad política era una corte o una clerecía, tendían a ser transétnicas, incluso transpolíticas. Se podían exportar a dondequiera que se emulara esa corte o esa clerecía.

Pero, por otra parte, también solían estar estrechamente vinculadas con la teología y un importante corpus doctrinal, normalmente rígido y dogmático, que servía como referencia para definir a esa clerecía y legitimar esa corte.

Ese cuerpo de doctrina tenía pretensiones absolutistas y se hacía portador de la verdad absoluta.

En cambio, la era industrial está basada en el crecimiento económico. Este, a su vez, depende del crecimiento cognitivo de la filosofía cartesiana y empírica. Esto acaba con las pretensiones absolutistas, ya que deben someterse a un juez que escapa de su control.

En pocas palabras: Gellner cree que el precio que estas culturas tuvieron que pagar a cambio de convertirse en idioma de la totalidad del territorio que ocupaba la nación en vez de únicamente de un estrato clerical fue secularizarse.

Muchas culturas desarrolladas para pasar la transición hacia la era industrial tuvieron que pagar el precio de abandonar su antiguo apuntalamiento y soporte doctrinal. La mayor parte de las doctrinas que durante tanto tiempo habían llevado consigo son tan completamente absurdas, tan indefendibles en la era de las filosofías epistémicas, de la era de la evidencia; que dejan de ser útiles y pasan a convertirse más bien en un estorbo.

Modernidad y nacionalismo

El surgimiento general de la modernidad tuvo su base en la erosión de las múltiples organizaciones locales de pequeño tamaño y gran densidad de vinculación y su sustitución por culturas móviles, anónimas, alfabetizadas y proveedoras de identidad.

Fue esta situación generalizada la que hizo que el nacionalismo se extendiera y se volviera norma.

Referencias

– Gellner, E. (1997 V. O 1983): Naciones y nacionalismo. Madrid. Alianza Universidad.

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