¿Por qué alguna gente no vota?

En nuestros sistemas democráticos, ante el horizonte de unas elecciones, podemos hacer dos cosas: Votar o no votar. Los que votan suelen hacerlo, aunque no siempre, a candidaturas, pero… ¿Qué pasa con los que no votan? ¿Cuáles son los motivos que impulsan a estos ciudadanos a quedarse en casa? Sigue leyendo y te cuento algunas razones…

Los motivos de la decisión de no votar pueden descomponerse en tres grandes bloques: Razones que provienen de las percepciones que los ciudadanos tienen de la política, la abstención que procede del sistema político-electoral y, finalmente, están las cuestiones que hemos denominado “circunstanciales” que rodean al votante.

Os explico un poco más en detalle esta clasificación que se me ha ocurrido en el siguiente vídeo:

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Aunque la clasificación que explicamos en el vídeo no es, ni mucho menos, un estándar en ciencia política, vamos a analizar cada uno de estas cuestiones más en detalle.

Al final del artículo os recomiendo bibliografía sobre el tema para todos aquellos que os hayáis quedado con ganas de más.

Abstención por percepción ciudadana

1) Se puede dar el caso de un elector que decide no participar en una cita electoral porque las cosas “van muy bien”. Si esto es así, entonces, ¿por qué votar?, razonan algunos.

El deseo que tienen estas personas es el de que “todo continúe exactamente igual” y, para ello, lo mejor es no votar.

2) También es común encontrarnos con la situación opuesta. El abstencionista porque las cosas “van muy mal”. En este caso, la actividad política no es percibida como un medio para el cambio.

Estos ciudadanos se vuelven abstencionistas porque no creen en los políticos, en los partidos y/o en las instituciones de la actividad representativa, como gobiernos o parlamentos.

Es la percepción de la inutilidad de la política para cambiar las cosas, el “todos los políticos son iguales”. Podemos pensar que se trata de un tipo de abstencionismo bastante peligroso para la democracia.

>>> RECOMENDACIÓN: Sobre desafección política consulta nuestra serie de artículos “La fea política”

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Imagen de Nacho Pintos bajo licencia CC

3) Ahora hablaremos de unos cuantos movimientos estratégicos:

– Abstencionistas simpatizantes de un determinado partido o candidato que ven que las elecciones son “pan comido”. Si esto es así, pueden llegar a considerar que su concurso en tales elecciones decididas de antemano no merece la pena.

– Lo contrario: Aquellos que se alejan de las urnas porque su partido o candidato preferido lo tiene más que crudo. Si está ya todo perdido, entonces… ¿por qué participar?

– También nos encontramos con otros dos casos. Los simpatizantes de un determinado partido o candidato que: A) No tienen más remedio que reconocer que el partido contrario en el gobierno lo está haciendo bien; o B) Estos electores reconocen que su partido o candidato en el gobierno lo está haciendo fatal.

Tanto en un caso como en el otro, antes que votar a terceras opciones, deciden no votar.  En el primer caso sería una abstención de “conformidad” y en el segundo de “castigo”.

– Otro motivo algo más genérico. El elector calcula que la influencia de su voto es baja porque las elecciones se perciben como ganadas de antemano por algún partido o candidato. En la medida que la posible influencia percibida del voto desciende, descienden también las probabilidades de acudir a votar. Anthony Downs en su teoría económica de la democracia se mueve en estos parámetros.

– Los abstencionistas activos o ideológicos. Son aquellas personas que con su abstención pueden indicar el rechazo al sistema, como hacen, por ejemplo, los anarquistas.

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Ejemplo de proganada anarquista. Imagen obtenida de alasbarricadas.org

No siendo demasiado puristas podríamos incluir dentro de esta sección a los que hacen campaña por el voto en blanco (que no es, propiamente, abstención electoral) por la consideración de la baja calidad de la clase política. O los que deliberadamente votan nulo para mostrar idéntica actitud.

Abstención por cuestiones relacionadas por el sistema político-electoral

Este conjunto de motivos para no votar proceden de elementos del sistema político-electoral. Como es conocido, el sistema electoral introduce una serie de condicionamientos en los individuos-votantes. Uno de ellos puede ser llegar a la conclusión de que lo mejor es mantenerse al margen de la participación electoral.

Veámoslos:

El voto útil no siempre se produce. Un elector, ante la imposibilidad manifiesta de que su primera opción obtenga representación, efectivamente, puede votar al “menos malo” llevando a cabo un voto útil. Pero también puede no votar por este mismo motivo.

– Abstencionismo porque los votos no terminan en gobiernos, contraindicación típica de los regímenes proporcionales. Estos sistemas pueden resultar mucho más incluyentes y justos que los mayoritarios, pero también pueden generar la sensación de escaso control de los ciudadanos sobre la formación de los gobiernos.

Estos gobiernos dependerán mucho más de los pactos post electorales que de los votos de la gente. Esta circunstancia la analizábamos en este otro post publicado hace unos días en este mismo blog sobre cuestiones de la política catalana. Por si no tuviste ocasión de verlo, te pongo aquí el vídeo explicativo:

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– Porque las opciones partidistas son tan pocas que no me siento representado, contraindicación a los sistemas mayoritarios. Esta situación de produce, sobre todo, en sistemas bipartidistas en los cuales muchos ciudadanos pueden no sentirse a gusto si son partidarios de terceras opciones o modos alternativos.

– El propio sistema introduce costes elevados a la hora de votar: inscripción no automática en el censo, lejanía del colegio electoral. Parte de la abstención técnica se debe a defectos en el censo, imposibilidad de inscribirse en el censo de residentes ausentes, no voto por correo ante un viaje… Estas cuestiones son una máquina de fabricar indecisos.

Abstención por cuestiones “circunstanciales”

– La climatología también puede incidir en el índice de participación y de abstenció. Si llueve o hace muy buen tiempo los ciudadanos pueden preferir ir a otro lugar en vez de al lugar de votación. La playita o quedarse en casa a refugio suelen ser buenos motivos para no votar.

En el siguiente vídeo del PSOE para las elecciones de 2008 lo deja muy claro:

>>> Vídeo obtenido del Canal de Youtube de Toni Aira

– Cuando la imposibilidad de votar se debe a factores como la enfermedad u otros factores inhabilitantes también se denomina abstención técnica.

En resumen…

Vamos finalizando ya que este post se nos está eternizando. Sea cual sea el motivo para no acudeir a votar podemos resumirlo en tres axiomas: No voto por cálculos personales, por cuestiones del sistema o por aspectos circunstanciales del votante.

¿Se te ocurre alguno más? Puedes dejar un comentario y lo debatimos.

Bibliografía recomendada

– Font, J. (1995): “La abstención electoral en España: certezas e interrogantes”. REIS, nº 71-72. Texto completo aquí.

– Justel, M. (1990): “Panorama de la abstención electoral en España”. Revista de Estudios Políticos, 68. Texto completo aquí.

– Justel, M. (1995): La abstención electoral en España, 1977-1993. Madrid. CIS. Más info aquí.


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– La serie completa de entradas sobre desafección política (“La fea política”) aquí: Vol 1, Vol 2, Vol 3, Vol. 4 y Vol. 5

– Contenidos relacionados con éste, en la Unidad Docente de ciencia política.

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Salud y ciencia!!!


Imagen de portada de Antonio Marín Segovia bajo licencia CC

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