Barrera legal y fórmulas electorales (Nohlen)

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Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto es un extracto de la obra de Dieter Nohlen que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

Se usa el término barrera legal cuando la participación de los partidos en la asignación de escaños depende de que éstos obtengan un mínimo de votos o de escaños. Contrariamente a la barrera efectiva (o fáctica) la barrera legal está determinada por la ley.

Barrera legal y barrera efectiva

Supongamos que estamos en un distrito plurinominal de baja densidad que envía 3 representantes al parlamento y en el que actúa una barrera legalmente establecida del 3%.

Ello implica que los partidos, para optar a alguno de esos tres asientos parlamentarios, tienen que superar el umbral del 3% del total de los votos en el distrito. Todos aquellos partidos con menor % de voto quedan eliminados del reparto.

Supongamos ahora que el partido A obtiene el 50% de los votos y 2 escaños, el partido B el 30% de los votos y 1 escaño y el partido C el 20%. La barrera efectiva en ese distrito es muy superior a ese 3% legal y se sitúa en el 30%.

Resulta importante, además, determinar si la barrera legal va a aplicarse a todo el territorio electoral o sólo a la circunscripción. Por ejemplo en Alemania se establece una barrera legal a nivel nacional del 5% del voto válido o ganar 3 escaños en circunscripciones uninominales, en España o Argentina el 3% se aplica al distrito y en Italia o Japón el 4% es a nivel nacional.

Lo que se busca con las barreras legales es estabilizar el sistema de partidos sin excluir del todo la llegada de nuevos actores y conseguir parlamentos no demasiado fragmentados, por ello se emplea en sistemas de representación proporcional.

En España actúa mucho más la barrera efectiva de la legal debido a la existencia de muchos distritos pequeños y medianos. Sólo en las circunscripciones más grandes la barrera legal tiene importancia.

Fórmulas electorales

Las dos lógicas que dan lugar a las dos principales familias de fórmulas que se encargan de traducir los votos en escaños con las mayoritarias y las proporcionales.

1) Las fórmulas mayoritarias se dividen, a su vez, en fórmulas de mayoría relativa (o de “el primero que llega a la meta gana todo”) y de mayoría absoluta. Como generalmente es difícil que se produzca mayoría absoluta se presenta la necesidad de realizar una segunda vuelta a la que, por lo general, sólo acuden los dos candidatos con mayor votación en primera vuelta.

El efecto político de la segunda vuelta estriba en la importancia que pueden adquirir los partidos más pequeños y el apoyo de sus electorados.

2) Si los escaños se reparten siguiendo el principio proporcional se hace necesario utilizar uno de los métodos de cómputo existentes. La mayoría de los métodos de cómputo pertenecen a dos tipos básicos:

Son el procedimiento del divisor o procedimiento de la cifra mayor y el procedimiento del cociente electoral.

2.1) Los procedimientos del divisor se caracterizan por la división de los votos obtenidos por los partidos entre series de divisores, lo cual produce una secuencia de cocientes decrecientes para cada partido. Los escaños se asignan a los mayores cocientes (cifras mayores)

El método del divisor más conocido es el método D’Hondt propuesto por el profesor de matemáticas belga Víctor D’Hondt a finales del siglo XIX. Lo específico de este método es la serie de divisores: 1, 2, 3, 4, 5… Los votos obtenidos por cada partido se dividen por estos divisores en operaciones consecutivas.

Por ejemplo: En un distrito electoral se disputan 10 escaños. De los 10.000 votos posibles el partido A obtiene 4.160; el partido B 3.380 y el C 2.460. Al dividir estos resultados por 1, 2, 3… se dan las siguientes series:

Ejemplo:

Partido A Partido B Partido C
:1 = 4.160 (1) :1 = 3.380 (2) :1 = 2.640 (3)
:2 = 2.080 (4) :2 = 1.690 (5) :2 = 1.230 (7)
:3 = 1.386 (6) :3 = 1.126 (8) :3 = 820
:4 = 1.040 (9) :4 = 845 (10) :4 = 615
:5 = 832 :5 = 676 :5 = 492

La asignación de los escaños se rige según el cociente mayor (la cifra mayor), de modo que el partido A obtiene los escaños 1º, 4º, 6º y 9º; el partido B los escaños 2º, 5º, 8º y 10º y el partido C el 3º y 7º.

La fórmula, como se puede comprobar, no refleja una proporcionalidad justa ya que los partidos A y B obtienen 4 escaños cada uno con el 41,6% y 33,8% de los votos, respectivamente. Pero no se debe tanto al método D’Hondt sino al número de escaños a repartir en la circunscripción. Con un escaño más a repartir (11), por ejemplo, la proporción sería mayor ya que correspondería al partido más votado, el A.

Se usan también otras series de divisores como el 1, 3, 5, 7, 9… o 1, 4, 3, 5, 7, 9… que determinan la exactitud de la proporción entre votos y escaños.

En muchas ocasiones se acusa al sistema D’Hondt de favorecer a los partidos grandes pero ello no es correcto. Muchas veces el efecto mayoritario tiene que ver con otros elementos del sistema electoral, como la densidad de los distritos, de manera mucho más directa que la fórmula electoral.

Las ventajas de las fórmulas de divisores estriban en su sencillez. Especialmente la serie de divisores de D’Hondt es muy fácil de aplicar y estas fórmulas permiten asignar todos los escaños en una sola operación, contrariamente a las fórmulas del cociente electoral.

2.2) Los procedimientos del cociente electoral (o de cuota) se caracterizan por la determinación de un cociente electoral o cantidad mínima de votos para obtener un escaño. Los partidos obtienen tantos escaños como veces quepa el cociente electoral dentro del número de votos por ellos recibidos.

El cociente se obtiene mediante la división del número de votos del distrito por el número de escaños (método Hare-Niemeyer) o por el número de escaños más uno (método Hagenbach-Bischoff)

Por lo general este tipo de fórmulas no permiten asignar en una sola operación todos los escaños de los distritos. Existe el problema de los restos.

Si, por ejemplo, el tamaño de los distritos supone una limitación del principio proporcional, se pueden ir sumando en otro distrito mayor y, por lo tanto, más proporcional (un distrito nacional que junte todos los escaños no asignados en los distritos más pequeños).

Pero los escaños se pueden asignar también en el nivel del distrito aplicando, por ejemplo, el método del resto o residuo mayor.

Referencias

– Nohlen, D. 1994): Sistemas electorales y partidos políticos. México. FCE.

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