Dominación y liderazgo (Weber)

leader
“Follow the leader”, imagen de Kumweni bajo licencia Creative Commons

Por Antón R. Castromil / Contacto

<<< Volver a la Unidad Docente

¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales de la obra de Max Weber que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

Uno de los textos clásicos del estudio sociológico del poder y la dominación se encuentra en Economía y sociedad de Max Weber. En él se estudian, principalmente, tres grandes conceptos: poder o dominación, legitimación de tal sistema de dominación y, por último, su administración a través de la burocracia. Nosotros utilizaremos aquí la Sociología del poder editada por Alianza Editorial que no es más que un fragmento de la citada Economía y sociedad.

> Visita nuestro Canal de Youtube para ver más vídeos

Weber entiende la dominación (poder) como la probabilidad de que un grupo determinado de personas obedezcan determinadas órdenes. La obediencia en tales órdenes puede basarse en diversos motivos.

La dominación sobre un determinado número de personas suele necesitar, aunque no siempre, de un aparato humano, de un aparato administrativo. Este aparato administrativo puede estar obligado a prestar obediencia al gobernante o gobernantes por pura costumbre, por sentimientos (caudillismo), por intereses materiales o por motivos ideales.

De este modo el tipo de motivo caracteriza el tipo de dominación.

Otro aspecto importante de la dominación tiene que ver con su legitimidad. Toda dominación procura despertar y cuidar su legitimidad entre aquellos entre los que actúa. Según sea el tipo de legitimidad pretendida así será el tipo de obediencia y el tipo de aparato administrativo que la garantice.

Por este motivo, para Weber, es adecuado distinguir los tipos de dominación según el tipo de legitimidad a la que se aspira.

Weber, en este sentido, establece tres tipos puros de dominación legítima y su correspondiente legitimación:

1. La dominación de índole carismática se basa en características extraordinarias de individuos (o grupos) relacionadas con la santidad, el heroísmo o la ejemplaridad. La dominación que impera es la dominación carismática.

2. La dominación de índole tradicional se basa en la creencia en el carácter sagrado de tradiciones existentes desde mucho tiempo atrás y en la legitimidad que tienen para ejercer la autoridad en virtud de esas tradiciones. La dominación que impera es la dominación tradicional.

3. La dominación de índole racional se basa en la creencia en la legalidad del ordenamiento establecido y del derecho a dar órdenes por parte de quienes estén en posesión de la competencia para ejercer la dominación según establece ese mismo ordenamiento. La dominación que impera es la dominación legal.

Dominación legal y burocracia

En el caso de la dominación legal, la obediencia se presta a un ordenamiento impersonal y objetivo y a las personas establecidas por ese ordenamiento. Esta es, según Weber, la forma de administración del poder específicamente moderna.

La dominación legal descansa en las siguientes ideas:

1. El derecho puede ser establecido mediante pacto o por imposición por motivos de índole racional y tiene, también, la pretensión de ser obedecido por las personas que se encuentran dentro del ámbito de poder de la organización.

2. El derecho es un conjunto de normas abstractas establecidas para un fin. La jurisdicción consiste en la aplicación de estas normas a los casos individuales.

3. El gobernante, en este tipo de dominación legal, obedece al ordenamiento impersonal mediante el cual se orientan sus mandatos. Los miembros de la organización, cuando obedecen al jefe, no obedecen a su persona sino al ordenamiento impersonal. Están obligados a prestar obediencia sólo en el ámbito de las competencias objetivas delimitadas racionalmente por el ordenamiento.

4. El que obedece lo hace en cuanto miembro de esa asociación (con jurisdicción sobre él) y sólo obedece al derecho. En el estado, por ejemplo, se obedece en calidad de ciudadano.

Las categorías fundamentales de la dominación racional son, por lo tanto:

1. Una organización continuada y reglada de cargos oficiales.

2. La existencia de esferas de competencias que implican un ámbito de obligaciones delimitadas objetivamente, una jerarquización de los mandos y una delimitación clara de los medios coactivos permitidos y las situaciones en las que se pueden aplicar.

3. El principio de jerarquía de cargos supone el establecimiento de un sistema de controles de modo que el cargo inferior tenga el derecho a recurrir o a quejarse ante su superior.

4. Las reglas que guían el procedimiento pueden ser: Reglas técnicas o normas. Para que la aplicación de las reglas sea totalmente racional es necesaria, en ambos casos, una formación especializada. Por lo tanto, para participar en el aparato administrativo de una organización, sólo está calificada la persona que posea una cualificación especializada demostrable y sólo este tipo de personas pueden ser elegidos como funcionarios.

Los funcionarios constituyen el aparato administrativo típico de las organizaciones racionales, sean éstas de carácter político, religioso, económico o de otra índole.

5. En el caso de las organizaciones racionales rige el principio de una completa separación entre el aparato administrativo y la propiedad de los medios de producción. Los funcionarios, los empleados, los obreros del aparato administrativo no son propietarios de los medios de producción. Existe una separación entre el capital de la organización y el patrimonio privado.

6. En el tipo racional el titular de un cargo no posee la propiedad del puesto oficial. Los funcionarios no tienen derecho a apropiarse del cargo y sí la obligación de llevar a cabo un trabajo puramente objetivo e independiente guiado solamente por las normas objetivas.

7. Rige el principio del expediente escrito. Las propuestas, las discusiones preliminares, las disposiciones y las instrucciones de toda índole se ponen por escrito.

La burocracia

El tipo más puro de dominación legal, para Weber, es aquel que utiliza un aparato administrativo burocrático. El conjunto del aparato administrativo está compuesto por funcionarios individuales. Estos funcionarios operan según los siguientes criterios:

1.Son libres desde el punto de vista personal y sólo están sometidos a obediencia en sus obligaciones oficiales impersonales.

2. Están organizados en una jerarquía de cargos claramente definida.

3. Existe una clara delimitación de sus competencias.

4. Tienen una relación contractual sobre la base de una selección libre.

5. Son contratados sobre la base de una cualificación técnica. En el caso más racional se trata de una cualificación demostrada en exámenes o garantizada por diplomas que certifican su cualificación. Son nombrados, no elegidos.

6. Son remunerados por sueldos fijados en dinero conforme a su jerarquía.

7. El cargo es el único o principal oficio del funcionario.

8. Se establece una carrera administrativa: existe un sistema de promoción según antigüedad en el cargo.

9. El funcionario trabaja sin apropiarse el puesto oficial.

La administración burocrática pura es, pues, para Weber, la forma más racional de ejercer la dominación. Es más racional en el sentido de su precisión, estabilidad, disciplina y seguridad. Hace posible un elevado nivel de calculabilidad.

Es la más racional en el sentido de su intensidad, extensión de sus actuaciones y es susceptible de aplicación universal a todo tipo de tareas administrativas. Desde el punto de vista técnico puede alcanzar el máximo grado de eficiencia en sus actuaciones.

El surgimiento de la administración burocrática es el germen del estado occidental moderno. La administración burocrática en la sociedad de masas se hace absolutamente indispensable.

Sin un aparato burocrático, dice Weber, en una sociedad como la nuestra no podría funcionar.

Es la necesidad de una administración estable, estricta, intensiva y calculable lo que hace que la burocracia sea imprescindible en cuanto núcleo de cualquier administración pública o privada.

Esta necesidad la engendró por primera vez el capitalismo, el capitalismo no podría existir sin la burocracia. Y, por otro lado, el capitalismo es la base económica más racional sobre la que la burocracia puede existir.

Administración burocrática significa, en fin, dominación en virtud del conocimiento. Éste es el que le da su carácter racional específico. El conocimiento científico especializado genera una potente posición de poder.

Referencias

Weber, M. (2012): Sociología del poder. Madrid. Alianza.

<<< Volver a la Unidad Docente