Resumen de patrones ideológicos del voto

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Por Antón R. Castromil / Contacto

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Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales del manual de Ciencia Política que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

La escuela de la identificación se divide entre varios elementos hacia los cuales los votantes pueden mostrarse identificados. En este artículo nos fijaremos en uno de ellos, la ideología, que resulta esencial para entender el voto y la decodificación de la política en lugares como la Vieja Europa.

De hecho, suele considerarse que el comportamiento electoral en Europa ha sido mucho mejor explicado mediante el componente ideológico del voto que por la identificación partidista, mucho más aplicable al presidencialismo bipartidisma norteamericano. Si los norteamericanos hacen cognoscible el mundo de la política a través de las etiquetas “Republicano” y “Demócrata”, los europeos estamos mucho más acostumbrados a las palabras izquierda y derecha.

Los términos ideológicos, aún en la actual etapa de supuesta pérdida de peso como factor explicativo del voto son una herramienta imprescindible para catalogar a partidos políticos, líderes y propuestas programáticas. Existe una cultura popular que entiende y maneja, aunque sea de manera estereotipada, estos términos ideológico-espaciales.

El modelo de identificación ideológica afirma que la gente tiene una ideología, es capaz de autoubicarse en una escala ideológica, es capaz de hacer lo mismo con las diferentes opciones partidistas de su sistema de partidos y vota conforme al partido que más se ajusta a su ideología.

Así, aquellos ciudadanos que se consideran de derecha tenderán a localizar a los partidos de derecha y les votarán, y lo mismo sucederá con los individuos de izquierda.

El voto aquí –al igual que sucedía con la identificación partidista– tiene un fuerte componente afectivo, de modo que cuanto más se vote a partidos que digan representar su ideología, más se reafirma la ideología del votante.

Pauta heurística o atajo cognitivo

Lo que sucede es que el factor ideología en la orientación del comportamiento político y electoral de los ciudadanos ha ido perdido peso progresivamente en las modernas democracias occidentales. Pero, al igual que la identificación partidista era en EE.UU. una manera económica de relacionarse con el mundo cambiante e inseguro de la política, la calibración en términos izquierda-derecha cumple una función muy similar en el contexto europeo. Ayuda a la gente a hacer accesibles las propuestas y la posición de los candidatos ante los objetos políticos.

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Pautas de voto

El voto desviado (voto no explicado por el modelo) no implica cambios en la identificación ideológica sino, más bien, una especie de descuelgue de los votantes que, ocasionalmente, deciden votar por partidos de otra orientación ideológica (Esto podría haber sucedido, por ejemplo, en España en las elecciones de 2000, donde el Partido Popular fue votado por electores claramente situados e la izquierda del espectro ideológico).

El cambio ideológico, por el contrario, tiene que ver con una nueva y diferente identificación. Las razones para este cambio tienen que ver, una vez más, con el reemplazo generacional y la lenta transformación de los valores políticos dominantes, así como el envejecimiento y la movilidad social.

Críticas al modelo

En el apartado de las críticas al enfoque cabría destacar la posibilidad de que el esquema seguido por los votantes sea el inverso al que describe el voto por identificación ideológica, de modo que sea votar lo que refuerce el hecho de considerarse de una u otra ideología, y no al revés (Los ex votantes de UCD en 1982 que se pasaron al PSOE parecieron volverse repentinamente de izquierdas justamente después de haber votado al PSOE en aquellas elecciones).

La principal revisión del modelo es la que sustituye la emotividad propia del modelo de voto ideológico por la racionalidad o instrumentalidad en la emisión del sufragio. Downs (1973) y seguidores reformulan el modelo ideológico original asegurando que el votante no realiza un voto expresivo, sino que busca una utilidad.

El votante tiene varias formas de encontrar utilidad en su voto, entre las que destaca la ideología. Esto es, un elector puede asumir que, si él es de derechas, sólo los partidos de derechas llevarán a cabo políticas que le satisfagan, y viceversa.

Así, el modelo de competencia espacial asume que el elector votará a aquel partido que ideológicamente está más próximo a su autoubicación en una escala imaginaria izquierda-derecha.

Pero la realidad política nos demuestra que, en muchas ocasiones, los partidos también se mueven en el espectro ideológico en busca de un espacio que maximice sus votos.

El modelo se complica, ya que no sólo el elector varía su posición original, sino también los partidos, en un reajuste que no siempre satisface a todos, ya que algunas formaciones conseguirán que el votante perciba sus movimientos y otras no. Pero el esquema de voto por proximidad ideológica es idéntico, también en el modelo ampliado.

En definitiva, la reelaboración racional mantiene inalterada la esencia del modelo ideológico en cuanto a su explicación del voto, pero sustituye su componente expresivo por otro de corte utilitarista.

Referencias

Anduiza, E. y Bosch A. (2004): Comportamiento político y electoral. Barcelona. Ariel.

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