El mecanismo de espiral del silencio (Noelle‑Neumann)

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Imagen de Nacho distribuida bajo licencia Creative Commons

Por Antón R. Castromil / Contacto

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¡Ojo! El siguiente texto puede contener extractos literales de la obra de Elisabeth Noelle‑Neumann que se cita al final del artículo. En esta web estamos en contra de la piratería y de la citación anónima.

La teoría de la espiral del silencio es, sobre todo, una teoría que pretende explicar el nacimiento de la opinión pública mediante la agregación de mecanismos psicológicos individuales.

Elisabeth Noelle‑Neumann es la responsable de la formulación de una de las teorías más influyentes y sugerentes de la investigación de los efectos de los medios de comunicación.

La opinión pública recupera en esta autora, frente a visiones más políticas e institucionales, una visión más cultural y subjetiva.

La opinión pública, así, guarda más relación con la imagen, el honor, la reputación en la línea de autores clásicos como Maquiavelo. Una concepción que guarda relación con el sistema de valores, las tradiciones y las costumbres de una sociedad que, al final, terminan actuando como un temido control social.

Noelle‑Neumann, acudiendo a David Hume, se muestra de acuerdo con la idea de que las personas tienen tendencia a observar las opiniones de los demás para no sentirse aislados de su entorno.

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Percepción de las opiniones del ambiente y desarrollo de la espiral

Por este motivo, para Noelle‑Neumann, el ser humano tiene el don de percibir con gran sutileza el desarrollo de las opiniones de su ambiente.  Mediante una serie de estudios empíricos, llega a la conclusión de que ante determinados temas controvertidos algunas personas hacen públicas sus opiniones abiertamente, mientras que otras, por el contrario, se reservan sus juicios y opiniones.

De este modo, algunos individuos permanecen deliberadamente en silencio porque perciben que sus opiniones contradicen a las de la mayoría y creen que expresarse les podría reportar algún tipo de escarnio frente a los demás.

Esta minoría silenciosa entraría poco a poco en una especie de espiral, de modo que el punto de vista disidente irá paulatinamente desapareciendo de la escena, al quedar enmudecidos sus partidarios.

Este proceso es el que la autora alemana llama la espiral del silencio y sería lo que, en última instancia, explicaría la formación de la opinión pública.

Derivado de este fenómeno, la definición de opinión pública de Noelle‑Neumann es la que sigue:

La opinión pública está constituida por aquellas opiniones sobre temas controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse.

Es importante tener en cuenta aquí que, para Noelle‑Neumann, los seres humanos tienen una capacidad innata de percibir el crecimiento o el debilitamiento de las opiniones públicas; capacidad que ha convenido en denominarse percepción quasiestadística.

Es decir, los seres humanos, al vivir en sociedad, tienen una especie de segunda piel, de naturaleza social, capaz de percibir lo que se puede y lo que no se puede expresar en cada momento.

Este mecanismo es crucial para la vida de los individuos en comunidad. De esta percepción del clima social se derivan los impulsos a hablar confiadamente o permanecer en silencio.

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Mi copia de La espiral del silencio ya algo ajada por el tiempo. La compré en Salamanca en 1998. Imagen propia bajo licencia Creative Commons

Temor al aislamiento

El temor al aislamiento será, pues, el principal acicate que obliga a los individuos a silenciar sus puntos de vista cuando éstos se intuyen minoritarios o, cuanto menos, poco populares o convenientes.

Así, la vida social consistiría en una especie de sometimiento de las opiniones de las minorías a las mayorías.

Pero, entonces, ¿cómo se explican los cambios en los climas de opinión? El cambio en las opiniones públicas es un hecho, entonces, ¿cómo lo explica la teoría?

Noelle‑Neumann afirma que hay ciertas personas que son capaces de zafarse de esta espiral, al no temer ser excluidas y marginadas. Es el denominado “núcleo duro” o “vanguardia” que, gracias a su acción pionera, propicia cambios en los climas de opinión, de manera que el concepto de opinión pública adquiere un carácter dinámico. La opinión pública es cambiada por las elites.

En su consideración sobre el poder de los medios en la formación de las opiniones de los ciudadanos, Noelle‑Neumann se sitúa en un lugar contrario a los enfoques de los efectos limitados. Para nuestra autora los enfoques adoptados por Lazarsfeld y colaboradores apenas si tienen en cuenta las normas y valores del ambiente y, por añadidura, los climas de opinión.

La teoría y los medios de comunicación

El énfasis excesivo en la percepción selectiva, los usos y gratificaciones y las labores de reforzamiento de los juicios preexistentes que, se supone, llevan a cabo los medios de comunicación tiende, para Noelle‑Neumann, hacia un olvido de la labor de acumulación, las coincidencias de muchos medios en ciertas ideas.

1) Los medios de comunicación y, de modo muy especial la televisión, para Noelle‑Neumann, son los encargados de crear los climas de opinión y hacer creer a la gente que las imágenes de lo social que difunden son un fiel reflejo de la realidad.

Algunos mensajes que llegan al espacio público pasan a formar parte del clima de opinión y, si logran captar la atención de los ciudadanos, los medios estarán contribuyendo de una manera sutil, indirecta y a largo plazo de la formación de la opinión pública.

El esquema sería el siguiente:

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Elaboración propia a partir de Noelle-Neumman (1995)

El clima de opinión suele ser complejo, externo al individuo y envolvente, alude a algo que rodea al individuo y que, por su naturaleza y variabilidad, influye al máximo en su interioridad.

Y todo ello por la tendencia que tienen los individuos a evitar el aislamiento, el desprecio o el desdén y subirse al carro de la popularidad, la simpatía, la estima y el respeto de lo que se cree que es la opinión mayoritaria o corriente dominante del momento.

2) La teoría de la espiral del silencio mantiene una estrecha relación con la teoría de la fijación de la agenda. De todos los medios de comunicación la televisión es el más importante y el que tiene mayor poder reductor de la capacidad selectiva de la audiencia.

Las razones de esta reducción se encuentran en la existencia de un pequeño número de canales de televisión, en las escasas diferencias que aparecen en los informativos políticos, en la facilidad con que el usuario de televisión acepta seguir exponiéndose a una información disonante y en las facilidades de comodidad y esfuerzo que da la televisión en todo lo que ofrece.

Consonancia irreal

Los medios de comunicación y los periodistas en el mundo democrático, pluralista y con libertad de información tienen tendencia a lo que Noelle‑Neumann llama la consonancia irreal que hace referencia al carácter restrictivo y convergente de la información por el uso estereotipado que hacen los periodistas de la misma, como consecuencia de la economía técnica de la percepción y la comunicación.

Los factores tendrían relación con los criterios coincidentes de éxito, la tendencia unánime de los periodistas a la autoafirmación, la dependencia de fuentes comunes, la influencia recíproca entre unos medios y otros y la existencia de interese comunes.

Si se demuestra la existencia de esta consonancia (unida a la de acumulación) entre medios y periodistas y se acepta la aminoración de la capacidad selectiva del televidente, los medios recuperarán el poder que se les dio en un principio (con la I Guerra Mundial, recordemos) y conseguirán todo tipo de efectos: directos e indirectos, manifiestos y latentes, persuasivos y cognitivos, a corto y a largo plazo, sutiles y acumulativos… sobre la audiencia.

3) En tercer lugar, está la percepción del ambiente o entorno que rodea a cada persona. Suele ser habitual en las encuestas de opinión incluir dos tipos de preguntas: una, sobre intención de voto, que quedaría reflejada en una distribución de opiniones y una segunda pregunta sobre el presunto partido ganador (preelectoral) o partido al que votó en las anteriores elecciones (postelectoral) para detectar la presión del ambiente sobre el punto de vista personal.

La gente suele estar al corriente de las opiniones dominantes, de reducir disonancias con el entorno y de evitar, en lo posible, el aislamiento.

La teoría de la espiral del silencio se apoya, por lo tanto, en el juego recíproco entre la comunicación colectiva, la comunicación interpersonal y la percepción que un individuo tiene sobre su propia opinión frente a otras opiniones dentro de la sociedad.

Se devuelve a los medios el poder que en un principio se le había atribuido, especialmente a la televisión, y se intenta demostrar que cuando funciona la consonancia (entre propia opinión expresada y clima de opinión dominante; entre el silencio de la opinión discordante y clima de opinión dominante) se aminora la percepción selectiva y se introducen mecanismos por los cuales los individuos tienen a sumarse a las opiniones mayoritarias.

Se concluye que cuando un individuo tiene la percepción de que recibe el apoyo del medio ambiente, lo tiene más fácil para expresar sus ideas, mientras que aquellas personas que mantienen puntos de vista disonantes con la corriente mayoritaria o pública, lo tendrán más difícil para expresar sus opiniones, ocultándose en el silencio.

Referencias

– Monzón, C. (2006): Opinión pública, comunicación y política. Madrid. Tecnos.

– Noelle-Neumann, E. (1995): La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social. Barcelona. Paidós.

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