VOX, ¿reforzado o debilitado?

Como sabréis, durante estos días se ha debatido una moción de censura del partido de ultraderecha VOX al gobierno socialista de Pedro Sánchez. El regusto que nos queda en la boca es algo confuso. Agridulce. ¿Sale el partido de Santiago Abascal reforzado tras su visible iniciativa parlamentaria o, más bien, se encuentra ahora más aislado que nunca?

Las mociones de censura en España se denominan constructivas. Pero no porque el partido y el candidato que la presente tenga que proponer un programa de gobierno, que también sería lo suyo.

Más bien se entiende que es constructiva porque el debate de la moción y la votación posterior no solo puede cesar a un gobierno y a su presidente, como sucedió con Mariano Rajoy el 1 de junio de 2018. De ese pleno, además, debe salir un nuevo gobierno alternativo que termine la legislatura.

Esta circunstancia hace que la visibilidad del candidato alternativo que presenta la moción de censura sea enorme. No solo interviene ante la cámara para explicar los motivos que le han llevado a censurar al ejecutivo. También va respondiendo uno a uno a los demás grupos del parlamento.

Por un momento, el candidato a sustituir al gobierno se convierte en “el candidato” y todo gira en torno a él.

El coronavirus y la (in)visibilidad de VOX

Me da la sensación de que ha sido esta circunstancia la que ha impulsado a VOX a presentar la moción de censura. Necesitan un reenfoque de las cámaras de atención pública hacia su persona.

Y ello porque el tema más importante que lleva tiempo instalado en el debate público español –la gestión del Coronavirus– resulta una cuestión complicada para el partido de ultra derecha. Los de Santiago Abascal, a pesar de haber obtenido muy buenos resultados electorales, no ocupan gobiernos de modo que su protagonismo en la gestión del COVID resulta muy limitado.

Imagen de Public Domain Pictures libre de derechos

Si os fijáis, las iniciativas de VOX, hace solo unos meses en el disparadero público constante (inmigración, género, medio ambiente…), han sido borradas del mapa por la pandemia. Es como si les hubiesen puesto una enorme mascarilla.

El Coronavirus los ha relegado a un segundísimo lugar. Los que ahora cuentan son, por supuesto, el gobierno central (Sánchez, Illa, Simón…) y los gobiernos autonómicos (Ayuso, Torra/Aragonès o cualquier otro mandatario con competencias que esté tomando medidas en la lucha contra el virus): Aragón, Navarra, Galicia…

El debate se centra en cómo dominar mejor al virus: el enfrentamiento entre el gobierno central y la Comunidad de Madrid, el cierre de esta u esta otra área geográfica, la necesidad o no de convocar el Estado de Alarma… Y ahora, la conveniencia o no de declarar toques de queda…

En estas polémicas VOX no pinta nada. O, por lo menos, se encuentra en una posición de desventaja a la hora de protagonizar la discusión pública sobre lo que debe o no debe hacerse. Sobre si éste o aquel es el culpable o el héroe de esta o aquella mala o buena gestión.

Moción de censura y estrategia de visibilidad

Teniendo en cuenta la escasa relevancia pública que la ultra derecha está teniendo en los últimos tiempos, podemos entender la moción de censura de estos días como un elemento estratégico para recobrar al menos parte del impulso perdido.

VOX ha aprovechado el atril del Congreso para volver a abrir los noticiarios de televisión, los boletines de radio y para ver “arder” las redes sociales con sus opiniones y propuestas.

Imagen de Leandro De Carvalho libre de derechos

Para volver a tener un papel relevante en la política nacional. Sobre todo, en lo que se refiere al espectro político de la derecha. Me da la sensación de que esta moción de censura se dirige tanto o más a Pablo Casado, líder del PP, como al presidente Pedro Sánchez.

Abascal pretende recuperar impulso usurpando, de alguna manera, el papel de líder de la oposición que está reservado para Casado (cosas de las urnas). Esto no ha sentado bien en las filas populares que han votado en contra del candidato ultra.

La derecha, por lo tanto, sale más dividida que nunca del debate de la moción de censura. El coste de la visibilidad recuperada por VOX, aunque sea de modo fugaz, podría ser alto: la percepción de que todo esto de la moción ha sido un movimiento estratégico vacío.

Varios grupos parlamentarios han utilizado el argumento: con la crisis del Coronavirus en plena segunda ola, VOX se dedica a triquiñuelas parlamentarias que no conducen a ningún sitio. No nos engañemos, la posibilidad de deponer el gobierno socialista era inexistente.

Moción de censura y Partido Popular

El PP ha estado pensándoselo hasta el último momento. Es lo que tienen las aristotélicas posturas intermedias, que son muy difíciles de argumentar en los tiempos que corren. O conmigo o sin mí, parece el lema imperante.

No estaban de acuerdo con el momento y cierto fondo de la moción de VOX, por un lado, pero, por otro, compartían con los ultras su anhelo de desgaste al gobierno de coalición socialista-comunista, como a ellos les encanta denominar.

¿Cómo queda Pablo Casado y el PP tras la moción de censura?

La propia prensa de derechas no se pone de acuerdo. He estado curioseándola en los últimos días. Unos bramaban por la oportunidad perdida de una unión de las derechas y, otros, respiraban aliviados por la toma de distancia entre el PP y VOX.

Vídeo obtenido del canal de Yotube de El Español

Federico Jiménez Losantos, por ejemplo, se lamentaba desde la emisora de radio en la que trabaja de la estrategia del PP. Muy en su estilo, ridiculizaba el proceder de Casado. Se rasgaba las vestiduras por la oportunidad perdida de unión entre las derechas.

Este sector de la “caverna” mediática conservadora anda muy preocupada por la fragmentación de la derecha. Una vez parece que defenestrado Ciudadanos, su interés máximo es un entendimiento constante entre derecha y ultra derecha.

Pedro J. Ramírez, en cambio, en su videoblog de El Español que mostramos más arriba, saludaba la iniciativa de Casado de alejarse de Abascal asegurando que, ahora sí, el PP se libraba del peso de “la foto de Colón” (PP, Ciudadanos y VOX juntos). Para el ex director de El Mundo, ahora sí, Casado había emprendido la correcta senda para recuperar, algún día, el palacio de La Moncloa.

¿Tú qué opinas? ¿Qué ha ganado VOX con la moción? ¿Y el PP? ¿Cómo queda el escenario político después de las sesiones parlamentarias de estos días?

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