La manipulación de la opinión pública

¿Resulta fácil manipular la denominada opinión pública? ¿Generar flujos de opinión favorables/desfavorables a ciertas cuestiones, así, de la nada? ¿Los medios de comunicación contribuyen de manera preferente a ello? ¿La democracia es una farsa basada en la imposición, aunque sea mediante poder blando, de los deseos de las elites económicas y políticas?…

En el mundo universitario en el que me muevo, es decir, la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, los alumnos lo tienen muy claro.

Los medios de comunicación no son sino poderosas armas de manipulación. Principalmente instrumentalizados por el poder económico.

Esta sensación de poder malvado de los medios tiene un arraigo tan fuerte entre mis alumnos que todos los años insisto en clase en ponerlo en duda.

Imagen de Daniel Mena libre de derechos

En realidad, eso es Universidad, poner las cosas en duda. Discutirlas y evitar las verdades evidentes. Más que nada porque no existen.

Pero para mis alumnos (la mayoría al menos) resulta una verdad evidente el poder casi omnímodo de los medios a la hora de reconducir las opiniones de los ciudadanos.

>>> Sobre el poder de los medios podéis ampliar información en la Unidad Docente de Comunicación de este mismo blog

Abogado del diablo

Tanto en mis clases de la Complutense como aquí, en el blog, me toca hacer de abogado del diablo. Es muy divertido.

Es decir, fomentar el debate en torno a la verdad evidente del poder de los medios.

Siempre comienzo de la misma forma, señalando la amplia ventana del fondo del aula. La gente que está allí fuera, no son idiotas.

Pautas de resistencia de la opinión pública

Vamos a tratar de pasada algunos indicadores que apuntan a que la gente, el ciudadano común, no es idiota.

1) Refuerzo y activación de preferencias ya existentes: Podemos llegar a la conclusión de que muchas veces la gente busca en los medios reforzar sus puntos de vista. Lo habréis visto miles de veces.

Es muy humano. Buscamos a otros que piensen como nosotros para no sentirnos solos. Y, así, reafirmar nuestros puntos de vista.

Si esta es la pauta de consumo mediático de una parte, al menos, de los ciudadanos, vemos como el poder de los medios depende mucho más de factores externos a su acción (refuerzo) que a su propia intención manipuladora.

>>> Grandes clásicos de la teoría de la comunicación han trabajado el refuerzo como efecto limitador del poder mediático. Como Klapper, puedes leer un artículo sobre el tema aquí.

Imagen de PublicDomainPictures libre de derechos

2) Disonancia cognitiva y percepción selectiva: Relacionado con lo anterior podríamos pensar que aquellas informaciones y puntos de vista diferentes a las que refuerzan lo que los individuos llevan en su interior tienen pocas posibilidades de ser tenidos en cuenta.

La gente rechaza aquello que se opone a su universo interno (disonancia cognitiva). Evita informaciones o acciones (votar a ciertos partidos o candidatos, por ejemplo) que le pudieran generar cierto malestar psicológico.

Pasa más de lo que podríamos pensar a simple vista.

Por ello, la gente elige muy bien (percepción selectiva) aquellos contenidos mediáticos a los que se expone. Así evita disonancias y maximiza la posibilidad de refuerzos.

Este panorama apunta más bien a la idea del poder limitado de los medios, ¿no creéis?

3) Uso de los medios (usos y gratificaciones): En realidad, esta idea refuerza las anteriores. Los ciudadanos podrían utilizar los medios (actitud activa de exposición) para conseguir ciertas gratificaciones.

Se trata un poco de invertir el pensamiento convencional: En vez de sopesar lo que “hacen lo medios con la gente”, se trata de ver lo que “hace la gente con los medios”.

Algunas de estas gratificaciones que buscan los ciudadanos tienen que ver con el refuerzo de lo que gusta y la aversión a lo disonante, como acabamos de ver.

4) La identidad del votante (ideología) y los grupos de pertenencia (clase, nación): Muchos ciudadanos poseen una serie de valores políticos que determinan, de alguna forma, su manera de enfrentarse al mundo político.

>>> Sobre valores políticos y política en general acudid a la sección Unidad Docente de Ciencia Política para más información

Imagen de Andrew Martin libre de derechos

Una persona muy de derechas/izquierdas o muy nacionalista (del sentido que sea) antepondrá ideología o nación a la acción de los medios.

O, dicho de otra forma, buscará en los medios de comunicación, una vez más, información consonante son su mundo de derecha/izquierda o de una u otra identidad nacional.

Entonces, ¿qué? ¿Los medios importan?

¡Claro que importan!. Sobre todo, a la hora de ayudar a la construcción de la opinión pública. Pero su acción no debe entenderse como total o avasalladora, tal y como tienden a hacer mis alumnos.

¡¡¡Después de este “rapapolvo” el curso que viene los voy a aprobar a todos!!!

Los medios de comunicación están sujetos a una serie de reglas de juegos previas, que deben respetar para que sus mensajes circulen en la sociedad.

Las opiniones no se crean de la nada. Más bien constituyen un proceso complejo y dinámico en el que los medios de comunicación son una parte más de la ecuación. Y, a veces, tal y como acabamos de ver, ni siquiera son lo más decisivo.

¡Salud y ciencia!


– Más artículos interesantes en nuestro blog y, sobre todo, en las Unidades Docentes de Comunicación y Ciencia Política:

– Unidad docente de Comunicación: https://goo.gl/ZjN8Gw 

– Unidad docente de Ciencia Política: https://goo.gl/ksCqqp 

-Imagen de portada de Susan Cipriano libre de derechos

1 comentario en “La manipulación de la opinión pública”

  1. Muchos quieren quedar bien con todos: con el explotador, con el manipulador, con el corrupto, con el que odia al inmigrante, con el taurino, con el ateo, con el cazador, con el fanático de la patria y con todas las mentiras.
    Sí, quedar bien con muchos es objetivamente ganar votos, premios, influencias, besitos en el culo, columnas en la prensa, puertas abiertas por todos sitios, y un sin fin de evitar verdades.
    Pero ¿qué pasa con el que tiene un deber total con la ética-verdad y lo cumple totalmente por su condición de ser bueno?, ¿qué pasa con él? (ésa es la pregunta del siglo).
    Pues que todos, todos, sí, que todos vosotros lo vetáis y lo fusiláis de inmediato, teniendo él que resistir, aguantar, agonizar, enterrar lágrimas, sobreexistir, superar toda una serie de criminalidades y de torturas infinitas solo por lo que le hacéis vosotros o por vuestra cara.
    Exacto, eso nada más ha sido el resumen de la historia, que el que se guía por la verdad sin engaños y lucha por solo ella no cuenta jamás ni con agua entre tantos pillos y aprovechados que se mueven por todos los estamentos sociales, por todos los rincones de la sociedad o de Internet.
    ¡Pero hay esperanza!, ¡claro!, ¡algo me dice que ése «terrorismo monstruoso» terminará!, y ¡menos mal que terminará de una vez o al fin! , ¡por piedad! José Repiso Moyano

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